Por Rafael E. Alcaraz Rodríguez
Artículo de opinión

– ¡No sé por qué mi papá no entiende que ya está grande y es tiempo de que deje la empresa!
– ¡He trabajado arduamente toda mi vida para que mi familia viva bien, para educar a mis hijos y, ahora que quiero dejarles la empresa, resulta que a ellos no les interesa!
– ¡Mis hermanos no entienden que la empresa es de todos, lo único que quieren es dinero!
– ¡Mi madre no comprende que debemos cambiar para seguir compitiendo, que necesitamos implementar innovaciones, no sé para qué me quiere en la empresa, si a pesar de que estudié, no hace caso a mis recomendaciones!
– ¡Mi esposo falleció y me dejó la empresa, pero yo jamás había participado en ella, no tengo ni idea de qué hacer, siento que me dejó una verdadera carga!.

En los últimos 10 años, he tenido la oportunidad de atender a cientos de familias con argumentos similares a éstos y otros aún peores, condiciones que los llevan a buscar apoyo para tratar de encontrar una solución inmediata, debido a que su situación ya es crítica o apremiante.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, censos económicos 2014), en México existen más de 4 millones de empresas familiares, las cuales se distribuyen aproximadamente de la siguiente manera: en el sector comercio se encuentra cerca del 50%, en el de servicios aproximadamente el 38%, y en el de industrias manufactureras el otro 12%.

Más del 80% de las empresas en México son empresas familiares

Ahora bien, esto significa que más del 80% de las empresas en México (de las cerca de cinco millones existentes) son familiares, sin embargo, del total de empresas familiares surgidas cada año, únicamente alrededor del 30% llegan a la segunda generación, mientras que menos del 15% llegan a la tercera generación… y lo más grave es que, en términos generales, las causas que provocan las fallas en la continuidad de la empresa no son de índole empresarial, son de tipo familiar, según afirman Betancourt, Arcos y Torres (2012).

Por otra parte, las empresas familiares, de acuerdo a J.M. Ferrón y otros (2016), y según una encuesta realizada por Banamex en el año 2008 y citada por A. Valero (2012), producen el 90% de los empleos y aportan más del 60% del PIB. No obstante, el mismo Ferrón sostiene que muy pocas de estas empresas llegan a la tercera generación.

Cuando los integrantes de la familia comienzan a sensibilizarse y reconocer la importancia de dar atención a los elementos básicos de la empresa, sus características, valores, ventajas competitivas, modelo de negocio y aspectos particulares que la hacen diferente de la empresa tradicional, la familia detecta y soluciona los aspectos que llevan a la empresa a conflictos y crisis.

Pero esto implica entonces, realizar una planeación estratégica familiar, definiendo claramente la visión de la familia y la relación de sus integrantes con la empresa, sus mecanismos de convivencia y comunicación, toma de decisiones y resolución de conflictos, reglas y lineamientos de integración, operación y gestión, sus estructuras de gobierno (que favorezcan la generación de espacios de interacción y promuevan la colaboración y organización entre los miembros de la familia, de la empresa y de los socios de la misma), sus planes de desarrollo y sucesión, entre otros aspectos.

En la medida que la familia va prestando atención a estos elementos y empieza a trabajar en ellos, se comienzan a prevenir los problemas que invariablemente van a presentarse (debido a la naturaleza misma de la empresa familiar), y provocarán los dilemas y dificultades que, en términos generales, afectan a la empresa, causando sus problemas operativos, comerciales, financieros, de gestión, y pudiendo llegar hasta su desaparición, pero más terrible aún, llegando a desencadenar situaciones negativas en las relaciones de la familia misma, ocasionando incluso la división o ruptura de la estructura familiar.

debemos buscar información y ayuda, no esperar a que las crisis y los conflictos afecten nuestra empresa y nuestra familia

Ahora bien, es importante destacar que aún cuando ya pudimos apreciar la importancia que la empresa familiar tiene para la economía de nuestras regiones y país, hay muy pocos programas de apoyo y literatura en México, especialmente enfocada a ayudar al emprendedor-empresario a entender la estructura y características de la misma, por lo que es indispensable que el mismo emprendedor familiar se dé a la tarea de buscar y conocer estos apoyos, de tal manera que pueda comenzar a trabajar en ellos, con lo cual pueda ser parte de ese conjunto de empresas que se mantienen como motor de nuestra sociedad y, por supuesto, como centro de estabilidad para la familia que le dio origen y sus generaciones venideras.

Así pues, la recomendación es clara y contundente: busquemos información y ayuda, no esperemos a que la crisis y los conflictos afecten nuestra empresa y nuestra familia, tomemos acción e implementemos acciones para prevenir estas situaciones indeseables que terminan por destruir nuestro sueño de que la empresa se mantenga como fuente del patrimonio de nuestra familia, centro de unión de los miembros de la misma y oportunidad de desarrollo y orgullo para nuestra familia actual y nuestras siguientes generaciones.

¿Qué opina usted?, ¿valdrá la pena comenzar a hacer algo?

El autor

Rafael E. Alcaraz Rodríguez (ralcaraz@tec.mx) es Ingeniero Agrónomo egresado del Tecnológico de Monterrey, cuenta con dos maestrías en Educación y Administración y un doctorado en Ciencias Económicas y Dirección de Empresas (Universidad de Deusto, España).

Ha desempeñado diversos cargos: Director del Programa Emprendedor y de Liderazgo del Tecnológico de Monterrey, Director del Centro de Familias Emprendedoras, Director del Centro de Investigación y Emprendimiento de la Escuela de Biotecnología y Salud, Director de la Carrera de Licenciado en Agronegocios, entre otros.

Es autor del Libro “El Emprendedor de Éxito”, Ed. McGraw-Hill. 5a. Edición (Bestseller de Negocios), y de Capítulos en 5 libros relacionados con Emprendimiento, Administración de Pequeñas Empresas y Desarrollo de Competencias.

Sus áreas de interés son: Empresas Familiares, Liderazgo, Equipos de Alto Desempeño, Desarrollo de Competencias, Emprendimiento y Coaching Empresarial.

Actualmente es Líder de Desarrollo de Profesores en Liderazgo y Emprendimiento en la Dirección de Gestión de Talento de la Vicerrectoría de Educación Continua del Tecnológico de Monterrey.

Referencias

  • Betancourt, A., Arcos, S., Torres, A., & Olivares, L. (2012). Empresas familiares. Tlatemoani Revista Académica de Investigación, 1-21.
  • EEF, Encuesta de Empresas Familiares en México. 2008. México: Banamex–Profit Consulting.
  • Ferrón, J., Durán, J., San Martín, J., & Simón, J. (2016). La sucesión e institucionalización de la empresa familiar en México. México DF: Editorial IMEF.
  • Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). (2014). Censos Económicos 2014: Sistema Automatizado de Información Censal (SAIC).
  • Valero, A. (2012). Dirección estratégica de la empresa familiar. Claves para lograr: La armonía familiar y la sustentabilidad de la empresa. México: Panorama.

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