Por Blanca Gutiérrez Prieto
Artículo de divulgación científica

Cutis sano, radiante y humectado; o con granos, enrojecimiento e irritación. ¿Qué es lo que puede hacer la diferencia? La respuesta es sencilla, ¡los Postbióticos!

Para entender que son los componentes postbióticos, se debe de conocer primero qué es la microbiota de la piel. Este término se refiere al conjunto de microorganismos que viven en la piel humana y que están encargados de mantenerla sana. La microbiota se conforma por una gran variedad de especies tales como bacterias, hongos y virus, los cuales son capaces de vivir en los microambientes creados por la temperatura, cantidad de humedad y sebo disponible en las diferentes zonas cutáneas del cuerpo.

A lo largo de nuestra piel se encuentran pequeños folículos que producen sebo y sudor para crear una barrera protectora llamada manto hidrolipídico. Si la producción de sebo aumenta debido a factores como mayor consumo de grasas o carbohidratos, producción de hormonas, y estrés, los folículos se obstruyen. Estas obstrucciones son una mezcla de células muertas y exceso de sebo que los microorganismos patógenos utilizan para reproducirse, resultando en enfermedades cutáneas como el acné vulgar.

El acné se manifiesta generalmente en la adolescencia, afectando al 80% de los mexicanos entre 12 y 21 años, pero puede continuar hasta la adultez.

Además, tiene un fuerte impacto en el aspecto psicosocial, ya que disminuye la autoestima, genera rechazo social y puede llegar a causar ansiedad y depresión.

Los tratamientos actuales para el acné incluyen la aplicación de cremas, exfoliantes, astringentes y antibióticos; mientras que para los casos de acné severo, se administran fármacos de forma oral. Si bien estos tratamientos funcionan de forma efectiva a corto plazo, su uso de forma prolongada puede generar dependencia y resistencia, así como daño en el hígado, pérdida de peso y náuseas.

Dentro de los microorganismos más estudiados para equilibrar y reforzar la microbiota de la piel, se encuentran las bacterias probióticas. Estas bacterias son microorganismos vivos que otorgan un beneficio a la salud gracias a sus diversas funciones e interacciones entre ellas y las células humanas.

Recientemente se ha descubierto que las bacterias probióticas liberan y contienen en su interior pequeñas moléculas llamadas postbióticos, los cuales otorgan propiedades similares a las del probiótico del cual se derivan.

¿Qué son los postbióticos?

Pueden ser enzimas, proteínas, péptidos o partes de la célula de un microorganismo. Su actividad es similar a los efectos benéficos de los probióticos minimizando la dificultad de administrar los microorganismos vivos.

Los postbióticos tienen diferentes roles, tales como hidratar, fortalecer y proteger la piel de factores externos. La función de protección es de alta importancia, ya que evita el rápido crecimiento de microorganismos patógenos que causan la aparición de enfermedades cutáneas.

La mayor incidencia del acné y los avances en el estudio de la microbiota, han fomentado la incorporación tanto de probióticos como postbióticos en productos del cuidado de la piel o cosmecéuticos, siendo estos últimos una nueva categoría que define la combinación de un cosmético y un fármaco, ya que además de ser productos que buscan embellecer, también están dirigidos a prevenir, tratar o mitigar enfermedades cutáneas.

En el Grupo de Investigación de Enfoque Estratégico Nutriomics y Tecnologías Emergentes de la Escuela de Ingeniería y Ciencias, se explora el área de obtención de grandes volúmenes de postbióticos, e investiga sus efectos en las células humanas de la piel y su acción contra microorganismos patógenos causantes de las enfermedades cutáneas más comunes, tales como acné, psoriasis, dermatitis atópica, impétigo, entre otras.

Tanto en cosméticos como en cosmecéuticos, el género bacteriano lactobacilos ha sido el más utilizado. Por esta razón, hoy en día se puede leer en las etiquetas de algunos productos ingredientes como lactobacilos (probióticos) y extracto de lactobacilos (postbióticos). Si bien estos productos se pueden conseguir en el mercado, su disponibilidad es limitada, ya que es un área nueva de la biotecnología cosmética. Debido a esto, aún queda mucho campo por explorar respecto al desarrollo de nuevas tecnologías que permitan mejorar el funcionamiento de estos ingredientes en la piel, así como en la incorporación de nuevos géneros bacterianos tales como bifidobacterias.

Los retos de estas nuevas tecnologías

Uno de los mayores problemas respecto al uso de microorganismos probióticos en productos de aplicación tópica, es lograr mantenerlos vivos y estables durante largos periodos. Estos problemas se originan debido a las temperaturas en las que se almacenan estos productos, así como la adición de algunos conservadores, los cuales tienen como objetivo evitar el crecimiento de cualquier microorganismo patógeno en el producto. Por consecuencia, la incorporación de postbióticos es mucho más atractiva.

Las ventajas radican en su sencillo manejo, mayor cantidad de moléculas benéficas disponibles y tiempos de preservación mayores en comparación con los productos de aplicación tópica que incluyen probióticos en su formulación. No obstante, la producción de postbióticos a nivel industrial es el mayor reto, ya que los métodos actuales se enfocan en la obtención de volúmenes muy pequeños en el laboratorio.

En conclusión, algunas bacterias que conforman la microbiota de la piel contienen moléculas altamente benéficas en su interior llamadas postbióticos, las cuales tienen un gran potencial para prevenir o tratar enfermedades cutáneas tales como el acné.

El desarrollo en el campo de la biotecnología, la medicina y el compromiso social del Tecnológico de Monterrey contribuye a mejorar la salud de México y el mundo mediante investigación científica basada en tecnologías innovadoras con estándares internacionales.

Autora:

Blanca Raquel Gutiérrez Prieto. Estudiante de la Maestría en Biotecnología en la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey.
Contacto: A00947397@itesm.mx
ORCiD: https://orcid.org/0000-0002-2546-3517

Asesora:

Arlette Santacruz López. Doctora en Biotecnología por la Universidad Politécnica de Valencia, España. Profesora del Departamento de Bioingeniería e integrante del GIEE Nutriomics, Tecnologías Emergentes y Nutrición Molecular, líder de la línea de investigación Probióticos y Microbiota Intestinal de la Escuela de Ingeniería y Ciencias. Presidenta del Comité de Bioseguridad del Centro de Biotecnología FEMSA.
Contacto: asantacruz@tec.mx
ORCiD: https://orcid.org/0000-0001-5580-3108

Asesor Editorial:

Jesús Eduardo Elizondo Ochoa. Doctor en Biotecnología (Tecnológico de Monterrey), Doctor en Odontología, mención Doctor Internacional (UIC-Barcelona). Profesor-investigador de la Escuela de Ingeniería y Ciencias y de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (CONACyT). Contacto: je.elizondo@tec.mx

Para más información:

  • Lukic, J., Chen, V., Strahinic, I., Begovic, J., Lev‐Tov, H., Davis, S. C., … & Pastar, I. (2017). Probiotics or pro‐healers: the role of beneficial bacteria in tissue repair. Wound Repair and Regeneration, 25(6), 912-922. https://doi.org/10.1111/wrr.12607
  • Lolou, V., & Panayiotidis, M. I. (2019). Functional role of probiotics and prebiotics on skin health and disease. Fermentation, 5(2), 41. https://doi.org/10.3390/fermentation5020041
  • Knackstedt, R., Knackstedt, T., & Gatherwright, J. (2019). The role of topical probiotics on skin conditions: A systematic review of animal and human studies and implications for future therapies. Experimental dermatology, 29(1), 15-21. https://doi.org/10.1111/exd.14032

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