Por Xitlally Rivero Romero
Artículo de divulgación científica

Seguramente has escuchado a un padre o a una madre decirle a sus hijos que deben estudiar para salir adelante. Quizá también te lo dijeron a ti. Y, claro, en tiempos de adversidad, todos buscamos salir adelante pero, ¿te has preguntado de dónde es que queremos salir? Basta un primer análisis para darse cuenta de que, cuando usamos esta frase, nos referimos a la necesidad de salir de una situación no muy agradable o bien, que es poco deseable. Pero nota como, una vez más, he dicho “salir” de una situación, como si esta situación fuese alguna especie de contenedor en el cual estamos, de alguno u otro modo, atrapados.

Para la semántica cognitiva, este es solo uno de los muchos ejemplos que nos permiten ver que nuestra forma de hablar manifiesta nuestra forma de conceptualizar y de interactuar con el mundo, y que esta interacción es principalmente corpórea. Es decir, que la cognición humana se ve fuertemente influenciada por la experiencia de nuestros cuerpos con las cosas, y es a partir de proyecciones metafóricas y metonímicas de estas experiencias concretas que podemos hacer operaciones más complejas como las que requieren el lenguaje verbal o las matemáticas.

Por ejemplo, cuando decimos frases como me incendió su comentario, estamos partiendo del aumento de la temperatura corporal que efectivamente se da cuando sentimos enojo o ira.   Aquí una metonimia que habla del efecto –aumento de la temperatura– para referirse a la causa –el enojo–.  Esto no solo lo encontramos en el lenguaje verbal; pensemos, por ejemplo, en la clásica caricatura donde el personaje se enoja tanto que se va poniendo rojo, saca humo de las orejas y finalmente explota. O bien cuando relacionamos metafóricamente la vida con un camino y decimos que una persona anda en malos pasos o que se nos adelantó.

Las expresiones metafóricas como las del segundo ejemplo, parten de lo que en lingüística cognitiva se conoce como imágenes-esquema: patrones esquemáticos que abstraemos de nuestra experiencia cotidiana, especialmente relacionados con lo visual, lo espacial, el movimiento y la fuerza (Langacker, 2008, p. 32) Entre las imágenes-esquema se encuentran: trayectoria, ciclo, parte-todo, lleno-vacío, cerca-lejos, proceso y, el que nos interesa, contenedor-contenido.

Cuando decimos que salimos adelante, partimos de la imagen-esquema contenedor-contenido, donde el contenido es la persona o las personas que salen, y el contenedor es una situación no deseable. Y, al mismo tiempo, a partir de la imagen-esquema de trayectoria, relacionamos metafóricamente lo que está adelante con lo que es bueno (ver figura 1).

Figura 1. Esquema conceptual de salir y sacar

Lo curioso con esta expresión es que normalmente no verbalizamos cuál es esta situación no deseable. Esto es lo que encontramos al analizar el corpus de 108 entrevistas orales en el estudio: El habla de Monterrey PRESEEA, recopilado en la ciudad de Monterrey entre el 2006 y el 2010 por un equipo liderado por la doctora Lidia Rodríguez de la UANL. En nuestra investigación encontramos 44 casos en donde se usa la expresión salir adelante, y en ninguno de ellos se verbaliza de dónde se sale adelante.

Por ejemplo, un informante nos cuenta que habían dado de alta a su hermana porque ya solo le faltaba la rehabilitación, “ella iba a salir adelante” (H12 HMP013) pero, por desgracia, “volvió a enfermar y falleció” (H12HMP013). Entonces, entendemos que el contenedor del que iba a salir adelante su hermana es la enfermedad, pero no porque nos lo diga literalmente, sino porque podemos interpretarlo cuando dice que “volvió a enfermar”.

Pero este tipo de marcas no aparecen cuando el contenedor es una situación económica desfavorable, lo cual, por otra parte, corresponde al 75% de los casos donde aparece la expresión salir adelante. Así, por ejemplo, otro informante nos cuenta:

Mucha gente que no trabaja está más beneficiada, y pos gente… de acá de…
de abajo, que ha salido adelante bien, que ha salido trabajando y todo, para el momento de llegar allá buscan la manera de ser iguales para no caer, más que nada
para mantenerse (H12 HMP013).

Con todo, es posible para nosotros interpretar que, cuando este hablante se refiere a la gente de “acá de abajo”, se refiere a un estrato socioeconómico bajo. La pobreza se conceptualiza, entonces, como un contenedor.

No solo eso, la mayor parte de los casos son enunciados por mujeres jóvenes de baja escolaridad (30 mujeres versus 14 hombres; 23 del grupo con primaria terminada versus 13 del grupo con preparatoria terminada y 8 del grupo con licenciatura terminada). Como en el caso siguiente:

…Todo se los tengo que comprar yo. ¿Por qué? Porque siempre se los he
comprado yo, m’ijo. Tu papá en veces trabaja y en veces no, y tú sabes muy bien
que si yo no trabajo no vas a tener estudios, no vas a tener lo que necesitas,
no vas a salir adelante (M11 HMP011)

En este ejemplo como en muchos otros, notamos la estrecha relación que hay entre tener educación formal y salir adelante. Esto coincide con estudios de movilidad social de acuerdo con los cuales el avance económico-social es difícil de lograr, y es especialmente complicado para mujeres de bajos recursos.  La educación formal es una de las principales herramientas para lograrlo (Campos Vázquez, 2016).

Lo que une a los casos que encontramos en El habla de Monterrey, es la creencia de las hablantes de que la necesidad de salir adelante es una ley inmutable. Se usa la expresión como una lección que deben aprender los hijos de los padres, pues ellos también deberán, necesariamente, salir adelante. Entonces, los hablantes usamos la expresión, en general, cuando consideramos que los problemas a superar son condiciones constantes a lo largo de nuestra experiencia vital. Esto nos recuerda a la metáfora de LA VIDA ES UN CAMINO: se puede salir de un bache, pero el camino estará lleno de otros, y también habrá que salir de ellos.

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Para saber más…

Campos Vázquez, R. (2016). Promoviendo la Movilidad Social en México: Informe de Movilidad Social 2015. Ciudad de México: El Colegio de México. Obtenido de Movilidad Social, Colmex: http://movilidadsocial.colmex.mx/images/promoviendo-la-movilidad-rc.pdf.

Langacker, R W. (2008) Cognitive Grammar: A Basic Introduction. New York: Oxford University Press.

Rivero Romero, X. y Bañuelos Carrillo, L.F. (2018) “Sacar” y “salir adelante”: metáforas conceptuales, emoción y atenuación en El habla de Monterrey. En Discurso, cultura, emoción; prácticas discursivas, interculturales, transculturales y alternativas. México: UANL. Disponible en: http://www.brandinceptors.com/ALED/

Ficha del autor:

Xitlally Rivero Romero es escritora, profesora e investigadora del Grupo de Investigación de Comunicación, Discurso y Cultura.  Se especializa en gramática cognitiva, un área de estudios que busca comprender la forma en que producimos y procesamos mensajes verbales a partir de la psicología cognitiva y la lingüística. Forma parte del SNI nivel Candidato. Cuenta con una novela publicada (Matilda, Acero-UANL, 2015) y dos libros de poesía (Hormiguero, UANL, 2012, y Los insectos, los aretes, los zapatos, UANL, 2016).

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