Por Michael Ramírez

Es el año 2055. Es un futuro distópico. Fernanda está en trabajo de parto, pero la situación se complica y los médicos deben hacerle una cesárea. Esta cirugía, que décadas atrás era una intervención de rutina y hasta de bajo riesgo, ahora es una sentencia de muerte, pues los antibióticos habituales que antes se utilizaban para reducir el riesgo de infecciones en las heridas, hoy han dejado de surtir efecto en el ser humano.

La anécdota a todas luces es ficticia, pero el fenómeno es real: se llama resistencia antimicrobiana (AMR, por sus siglas en inglés), y se produce cuando los microorganismos, como las bacterias, dejan de ser afectadas por un antibiótico y adquieren la capacidad de resistir sus efectos.

En un boletín oficial, la Organización Mundial de la Salud señala: “desde que empezaron a utilizarse los antibióticos, los científicos han advertido que, si no se lleva a cabo una gestión cautelosa del uso de estos potentes fármacos, los agentes patógenos pueden crear defensas contra ellos en poco tiempo”.

En la actualidad, la resistencia a todos los antimicrobianos se extiende más rápidamente que nunca. Por tal motivo, la OMS considera este fenómeno como un grave problema de salud pública a nivel mundial.

UN ESTUDIO DEL TEC PARA REDUCIR LA RESISTENCIA
Motivado por la gravedad de esta situación y sus futuras repercusiones en los mexicanos y en la humanidad entera, Jaime Iván Castillo Silva, alumno de la carrera de Medicina en la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud, y miembro de la American Society for Microbiology, desarrolló una investigación y publicó el artículo científico Antimicrobial synergy between mRNA targeted peptide nucleic acid and antibiotics in E. coli, en donde se comprueba la alta efectividad de una estrategia antimicrobiana original, dirigida a bacterias multirresistentes, y capaz de reducir el surgimiento de la AMR.

Jaime Iván Castillo Silva, alumno de la carrera de Medicina en la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud, del Tec de Monterrey.

“Esta estrategia consiste en el desarrollo de terapias combinatorias sinérgicas entre antibióticos convencionales y agentes antisentido dirigidos al RNA bacteriano. El fundamento de partida fue la efectividad de las terapias combinatorias tradicionales entre antibióticos convencionales, pero la originalidad está en la incorporación de una tecnología genómica antimicrobiana: los ácidos peptidonucleicos”, explicó Jaime en entrevista para Transferencia Tec.

Lo anterior significa que para desarrollar el estudio se utilizaron agentes antisentido (polipéptidos sintéticos similares al DNA y RNA) que tienen la característica de atacar la bacteria silenciando sus genes esenciales, modificando su material genético e impidiendo que algunas infecciones sigan atacando.

“Las terapias sinérgicas que proponemos reducen el surgimiento de resistencia debido a dos factores esenciales: su componente antigénico y su naturaleza combinatoria. Además, son capaces de disminuir 87% de la concentración mínima de agentes necesarios para inhibir a la bacteria”, comentó el alumno.

Explicó que esta reducción en la concentración se podría traducir en costos de terapia considerablemente menores a los actuales, haciendo posible su implementación en países en vías de desarrollo, en donde las proyecciones de crecimiento de resistencia antimicrobiana son más preocupantes.

“Los resultados de la investigación nos permitieron identificar que los antibióticos Polimixina B y Trimetoprima logran hacer sinergia en combinación con la molécula PNA Anti-acpP. Al trasladar esta fórmula a cepas patológicas, los resultados fueron confirmados.

“Los análisis para ambas combinaciones (Polimixina B – PNA Anti-acpP y Trimetoprima – PNA Anti-acpP) reportaron un índice de concentración inhibitoria fraccionaria (FIC) de 0.375, valor clasificado como altamente sinérgico inclusive en las escalas estandarizadas más conservadoras”, se explica en el artículo científico.

PASIÓN POR LAS BACTERIAS
El joven tijuanense descubrió su pasión por las bacterias en 2014, cuando apenas tenía 16 años de edad, durante una estancia de investigación realizada en la Universidad de Varsovia, una de las instituciones más prestigiosas de Polonia, en donde un profesor lo invitó a participar en uno de sus proyectos.

“Ese fue mi primer contacto con el tema de las bacterias, y fue muy padre porque aprendí a abordar la bacteria desde la parte más interesante que tiene: su genética. Me adentré en el tema de la manipulación de sus genes, y ahora creo tener un entendimiento adecuado de la genética bacteriana, de su capacidad para producir genes y con ellos hacerse resistente a los antibióticos”, recordó.

Cuenta que fue en Varsovia donde conoció el “grave problema” de la resistencia a los antimicrobianos, en particular a los antibióticos.

“Las bacterias son de los organismos más antiguos que han vivido en nuestro planeta, mucho más allá de que el ser humano apareciera, por lo tanto, figurativamente son organismos muy maduros, con muchísima experiencia, que han sabido adaptarse y mutar. Son capaces de trasmitir información genética horizontalmente y han podido producir genes de resistencia, en gran medida, debido a la sobreutilización de los antibióticos, por lo que el balance que antes había, ya no existe”, detalló.

La resistencia antimicrobiana es una problemática crítica del futuro que amenaza con regresar a la humanidad a una era pre-antibióticos, en donde una simple herida expuesta podría significar la muerte.

 

“Un futuro en el que una persona falleciera cada tres segundos debido a infecciones intratables parece apocalíptico; sin embargo, es una realidad proyectada a tres décadas ante la amenaza de la AMR. Una revisión comisionada por el gobierno de Reino Unido indica que para el 2050, una persona va a morir cada 3 segundos debido a este problema. Grandes avances de la medicina como las cirugías, los trasplantes de órganos, la terapia contra el cáncer o cualquier otra condición que exponga al organismo a las bacterias, sin antibióticos podría ser mortal”.

Por tal razón, la prospectiva de desarrollo de su investigación le resulta apasionante. La identificación de relaciones directas entre los mecanismos de acción del antibiótico Polimixina B y el agente Anti-acpP representa una metodología con mucho potencial para el descubrimiento de nuevas combinaciones sinérgicas que incrementa las posibilidades para desarrollar futuras terapias. Además, permitirá descubrir nuevos mecanismos de acción, ahora desconocidos, que podrían ampliar el entendimiento de la AMR.

“La solución sólo existe en el presente; invertir ahora en investigación dirigida a solucionar esta problemática es una oportunidad inminente para evitar una contingencia biológica de magnitud global”, advirtió.

Y no es para menos, Alexander Fleming, el descubridor del primer antibiótico utilizado ampliamente, la penicilina, ya lo había advertido: “El mal uso de los antibióticos los volverá obsoletos”. La humanidad ha cruzado esa línea y es momento de generar las estrategias antimicrobianas del mañana capaces de hacer prevalecer la resistencia humana sobre la resistencia bacteriana, nuestra supervivencia depende de ello.

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Jaime Iván Castillo Silva es alumno de la carrera de Medicina, en la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud, del Tec de Monterrey. Es miembro de la American Society for Microbiology.

Su artículo científico Antimicrobial synergy between mRNA targeted peptide nucleic acid and antibiotics in E. coli fue desarrollado en el Centro de Nuevas Tecnologías, de la Universidad de Varsovia, en Polonia, y fue publicado como estudiante del Tec de Monterrey en la revista Bioorganic and Medicnial Chemistry, en octubre de 2018.

Por esta investigación fue reconocido como Ciudadano del Año en Baja California e Investigador Joven en el Paseo de la Fama de Tijuana, dos iniciativas que premian a sus grandes talentos.

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1 COMMENT

  1. Muy interesante. cuando uno ve las cajas dw Petri con Salmonella, E. Como, etc son hermosas. Pero verlas en microscopio entendí que el desarrollo de nuevos fármacos no debe cesar. Las bacterias siempre han estado y estarán, porque El humano no puede vivir sin ellas.

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