Por Josemaría Elizondo
Artículo de divulgación científica

Con la idea de explorar las nuevas formas y posibilidades en que podían aprovecharse los ambientes virtuales para la trasferencia de conocimiento y aprendizaje, en 2008, Stephen Downes y George Siemens, profesores de la universidad de Manitoba, en Canadá, desarrollaron un curso basado en su teoría conectivista que conjuntó la interacción de miles de personas.

Seguidamente, en 2011, esta práctica fue adoptada por cuatro profesores de las universidades de Harvard, Stanford y MIT liderados por Andrew Ng, quienes se grabaron en video y adaptaron actividades de sus cursos presenciales en una plataforma en línea con miles de participantes. Esto fue lo que dio origen a Coursera y EdX, dos de las plataformas más populares que ofrecen MOOCs (siglas en inglés de Massive Open Online Courses), es decir, cursos en línea masivos y abiertos.

Desde sus comienzos, estos cursos se consideraron como una gran herramienta, sin embargo, también se cuestionó sobre el salto de calidad pedagógica que éstos podrían ofrecer.

Pero, en el mundo de Youtube, Khan Academy, y la casi inacabable cantidad de plataformas de aprendizaje disponibles en internet, ¿qué relevancia educativa tiene tomar un curso en línea masivo?

Para muchos la respuesta está, sencillamente, en obtener conocimiento de expertos de manera gratuita, o tal vez, en obtener una certificación. Más esta respuesta deja de lado las innovadoras posibilidades de aprendizaje que ofrecen estos cursos.

El modelo de aprendizaje en línea se ha planteado desde modelos conductistas y cognoscitivistas, haciendo que los cursos en línea tengan una gran carga de interacción con el contenido y con el instructor.

Sin embargo, por las limitaciones de las plataformas, o por la falta de innovación pedagógica, tradicionalmente no se le ha dado la suficiente relevancia al aprendizaje social en este contexto. Es así como, aunque estudios han comprobado que los primeros tipos de interacciones se relacionan positivamente con el logro del aprendizaje en un ambiente virtual, esta relación no se ha comprobado para las interacciones entre compañeros (Kurucay & Inan, 2017).

Debido a que la interacción social (entre compañeros) se ha concebido como un elemento fundamental en la educación en escenarios presenciales, se considera que en la educación en línea no se ha desarrollado un modelo pedagógico adecuado que aproveche esos beneficios.

Quizá anteriormente el aprendizaje en línea centrado solamente en el contenido había sido suficiente para conseguir los aprendizajes esperados. Pero en la era de la interconectividad, de la diversidad cultural, de las soluciones conjuntas y del aprendizaje colaborativo, se reconoce que la socialización es crucial para el logro de mejores y mayores aprendizajes.

¿Cómo potenciar el aprendizaje social en la educación en línea?

La innovación en los MOOC ha sido un escenario propicio para responder a esta pregunta debido a la necesidad de crear mecanismos para que la interacción entre compañeros sea más efectiva.

En mi estudio de tesis me dediqué a analizar estrategias de evaluación formativa para mejorar la calidad pedagógica de los MOOC. Debido a la imposibilidad del instructor de interactuar uno a uno con los participantes y evaluar su desempeño individual, y la incapacidad de la evaluación automática (que generalmente consiste en preguntas de opción múltiple) de valorar habilidades de alto orden como la escritura o desempeños más complejos, se le ha prestado mayor relevancia al estudio de la interacción y retroalimentación entre pares (compañeros).

Los participantes en MOOC consideran que encuentran beneficio en la diversidad de perfiles de sus compañeros al tener acceso a distintas soluciones para las mismas problemáticas presentadas. Estos no se benefician solo de recibir retroalimentación, sino también de evaluar el trabajo de sus compañeros, pues identifican en el desempeño de los demás otras formas de demostrar las habilidades y conocimientos que desean adquirir (Kulkarni et al., 2013). Incluso un estudio comprobó que los estudiantes que se dedicaron solo a evaluar los trabajos de sus compañeros aprendieron más de aquellos que recibieron retroalimentación (Cho & Schunn, 2007).

También se ha evidenciado que los participantes que ingresan a un MOOC con otro compañero tienen muchas más posibilidades de concluir el curso con éxito (Kizilcec y Schneider, 2015). La motivación y compromiso siguen siendo factores muy determinantes para lograr la calidad de la interacción y retroalimentación entre pares. Ya en otros ambientes de aprendizaje en línea se puede encontrar cómo estos factores crean relaciones ganar-ganar. Por ejemplo, existen plataformas virtuales de idiomas donde tú escuchas y lees a tu compañero de alguna otra parte del mundo para retroalimentar su dominio de tu idioma natal, a la vez que esto posibilita que otro haga lo mismo contigo en el idioma de tu elección.

Otros factores determinantes son las características de la plataforma y el diseño instruccional de los cursos, pues limitan y delimitan las posibilidades de interacción. La cantidad de niveles o hilos de conversación que permiten los foros de discusión, la notificación de que alguien ha respondido a tu comentario y el rol de los instructores son elementos que influyen en la calidad de estas interacciones.

Además, en las prácticas de evaluación entre pares (que generalmente consisten en subir un trabajo a la plataforma y evaluar el trabajo de cuatro de tus compañeros) el anonimato, la oportunidad de réplica, el nivel de estructura de las guías de evaluación, son otras características que influyen en la calidad de comentarios de retroalimentación (Elizondo-Garcia, Schunn y Gallardo, 2019).

¿Qué experiencias de interacción social en un ambiente virtual de aprendizaje han sido enriquecedoras para ti? Si tienes algún comentario que pueda orientar mis futuros estudios, me gustará leerte. Confío en que la innovación educativa que se hace en instituciones de vanguardia como el Tecnológico de Monterrey, nos llevará a experiencias cada vez más eficientes y enriquecedoras de aprendizaje en línea.

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Para saber más

Josemaría Elizondo García es estudiante del programa de doctorado en Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey. Su estudio de tesis se centra en la evaluación formativa en MOOCs. Ha colaborado en proyectos de investigación de la innovación educativa y se ha desempeñado como docente en niveles básico y superior.

Correo: chema.elizondo@gmail.com

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