Por Gabriela Faz.


 

Cuando se habla de cáncer de mama, se piensa que es una enfermedad común, que todos los pacientes presentan la misma patología y que van a pasar por el mismo proceso de terapias o quimioterapias para recobrar la salud.

Los doctores Augusto Rojas y Rocío Ortiz, expertos en biología molecular básica para el área de medicina genómica y desarrollo de nuevas terapias, explicaron que en realidad las células cancerígenas son muy diferentes entre sí, incluso en un mismo paciente, por eso es muy importante resaltar las diferencias.

“No podemos hablar del cáncer de mama como una sola enfermedad. Cuando analizamos lo más profundo de una célula tumoral, sus genes, proteínas, y la forma en que interactúan con el sistema inmunológico y su entorno, nos damos cuenta que hay más de una decena de tipos de cáncer”, destacó el Dr. Augusto Rojas.

Ahí reside la importancia de las ciencias biomédicas básicas, y particularmente las enfocadas en el campo de la biología molecular del cáncer, que son el nuevo camino para el desarrollo de tratamientos.

Actualmente, en el laboratorio se están aplicando tecnologías muy avanzadas para analizar lo que pasa en el cáncer de mama, principalmente a nivel de los genes que producen esta enfermedad.

Mencionaron que bajo la denominación de cáncer de mama se pueden englobar hasta más de 10 tipos diferentes, que se deben clasificar molecularmente para identificar las características de los tumores y definir los grupos de riesgo, los pronósticos y las posibles respuestas al tratamiento.

EL CÁNCER AÚN ES UNA INTERROGANTE

Y para entenderlo, la doctora Rocío Ortiz comentó que actualmente están trabajando en las firmas genómicas con biomarcadores en los tumores de mama, para clasificar los cánceres según su nivel de agresividad.

La firma de un tumor es la serie de alteraciones que un grupo de células imprime a un tumor y que dejan en el mismo algunas marcas. Cuando se analizan los genes de un tumor a nivel molecular, se observa que las diferencias entre ellos son muy grandes.

“Lo que nosotros tratamos de encontrar son las moléculas que se relacionan con este fenómeno y los cambios que surgen en los genes, que pueden ser provocados por muchos factores. Lo que analizamos a fondo son los cambios en la estructura del gen, los cambios en el DNA que alteran a las proteínas (consideradas como los ladrillos) y al mecanismo que hace que una célula funcione”, recalcó.

“Cuando una célula se transforma y se vuelve maligna, la información genética cambia, las ‘máquinas’ cambian y, por consiguiente, la arquitectura de las células también cambia, ese es el nivel en el que nosotros como investigadores trabajamos”, explicó el doctor Rojas.

“Nuestra labor es analizar las firmas para entender si el tumor es agresivo o no, si responde mejor a ciertos tratamientos que a otros, y averiguar si ciertas terapias van a ser útiles, o por el contrario, resultarían muy tóxicas e incluso, hasta más agresivas para el paciente que el propio cáncer”, finalizó.


 

 

 

• Augusto Rojas. Especialista en Genética Humana e investigador posdoctoral en terapias experimentales.
augusto.rojasmtz@itesm.mx

 

 

 

 

• Rocío Ortiz. Especialista en Medicina Genómica y doctora en Biología Molecular.
rortizl@itesm.mx

 

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