Por Michael Ramirez y Gaby Faz.


 

La investigación posdoctoral en el Tecnológico de Monterrey cada día se consolida más y los posdocs tienen más espacios para desarrollar sus proyectos científicos. Uno de esos espacios es el programa “Profesores a futuro”, de la Escuela de Ingeniería y Ciencias, a través del cual, los posdoctorantes realizan una estancia de investigación en alguna universidad top extranjera, con duración de uno a dos años, y a su regreso se incorporan como profesores de tiempo completo en el Tecnológico de Monterrey.

Los doctores José Guillermo González, Grissel Trujillo, David Ibarra y Zamantha Escobedo conforman la primera generación de dicho programa. Los primeros tres realizaron su estancia de investigación en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), gracias a la alianza que hace dos años estableció el Tec de Monterrey con esta universidad, mientras que la doctora Escobedo desarrolló su proyecto en la Universidad Autónoma de Madrid.

DISMINUYE LA TOXICIDAD DE LOS MOLUSCOS

Durante su estancia en el Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación de la Universidad Autónoma de Madrid, Zamantha Escobedo desarrolló un proyecto que permite disminuir la toxicidad de los bivalvos, es decir, los moluscos con caparazón como ostras, almejas y ostiones, que a su vez provocan intoxicaciones alimentarias en el ser humano.

“Los bivalvos se alimentan de algas, las cuales producen unas toxinas contaminantes. En mi proyecto desarrollo una tecnología no térmica sobre la disponibilidad de carotenoides, y su efecto en la toxicidad de estos compuestos de origen marino. Hemos observado buenos resultados en la reducción tóxica y ahora estamos estudiando los mecanismos que originan esta disminución”, explicó la investigadora.

Mencionó que es importante estudiar dicha problemática, ya que se han registrado brotes de esta intoxicación en Japón, Canadá, Estados Unidos y México, y además este fenómeno produce grandes pérdidas económicas debido a la gran cantidad del producto que se desperdicia.

TÉCNICA DE EXPANSIÓN BIOLÓGICA

Grissel Trujillo realizó una estancia de investigación de casi dos años en Harvard y el MIT, en donde trabajó en el área de bioingeniería de tejidos e impresión de estructuras tridimensionales a nivel nanométrico con mayor resolución.

“Uno de mis proyectos consiste en desarrollar una técnica llamada microscopio de expansión, con la cual una muestra biológica se puede expandir físicamente hasta cuatro veces su tamaño, de manera que pueda verse a través de un microscopio convencional óptico y no con un microscopio electrónico de barrido, que son mucho más costosos”, explicó.

Señaló que dicha tecnología podrá ser aplicada eventualmente para realizar diagnósticos in situ y detectar bacterias en lugares remotos sin necesidad de tener que enviar las muestras biológicas a un laboratorio.

¿PÍLDORA DE ULTRASONIDO?

Por su parte, David Ibarra realizó una estancia de 10 meses en el MIT como parte de este programa. El área de especialidad del egresado de la Universidad Politécnica de Madrid es la acústica aplicada. “En España se desarrollaron terapias que tienen efectos positivos en enfermedades neurodegenerativas utilizando ondas alfa, beta y gamma”, comentó.

Entre los proyectos que desarrolló durante su estancia se encuentra un revolucionario tratamiento para la tinnitus, enfermedad que actualmente no tiene cura y en la que una persona percibe golpes o sonidos en el oído que no proceden de ninguna fuente externa. Su investigación busca mejorar la calidad de vida de las personas que sufren este padecimiento. De esta forma, mediante un dispositivo, las personas podrán eliminar los sonidos del ambiente que les resulten molestos. Esto sería posible al contar con un control que mande la señal de qué sonido es el que desean cancelar.

Además, durante su estancia surgió un nuevo proyecto que comenzó a desarrollar junto con su supervisor. Se trata de la “Píldora de ultrasonido”, que es un dispositivo del tamaño de una cápsula con la capacidad de hacer un ultrasonido en el interior del cuerpo al viajar por la laringe e intestinos. “Buscamos detectar anomalías en las personas sin necesidad de una endoscopía. La primera fase sería probar un dispositivo alámbrico”, concluyó.

DIAGNÓSTICO “NANO” DEL CÁNCER

El doctor José Guillermo González encontró un complemento perfecto para su proyecto científico en los laboratorios del MIT, en donde trabajó en el desarrollo de un proceso para la cuantificación de nanopartículas que sirven como biomarcadores para ciertos tipos de cáncer en el cerebro. Este desarrollo podría ser utilizado principalmente en el diagnóstico de la enfermedad, para conocer su tamaño y analizar si el cáncer ha crecido o disminuido, así como para monitorear la efectividad de su tratamiento.

Describe su experiencia de 10 meses como enriquecedora, ya que logró desarrollar un proceso de cuantificación de biomas para un cáncer poco usual. “Aprendí mucho a raíz de esta estancia en el MIT, en donde trabajé en el laboratorio del doctor Scott Manalis, específicamente en el desarrollo del equipo para purificar partículas.

“Mi idea es continuar con este tema aquí en el Tecnológico, pero ahora enfocándome en el diseño de un método estandarizado de purificación para estas partículas, ya que hasta el momento no existe formalmente” comentó el egresado de Ingeniería Química.

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