Por DR. Ricardo Guzmán.


 

La ciencia y la tecnología se sitúan hoy en día como núcleo cultural de las sociedades contemporáneas. La percepción pública de las mismas abarca un amplio espectro que va desde aquella que las ubican como causa de todos los males (armamentismo, degradación ambiental, manipulación genética) hasta aquella que las consideran como clave del progreso y condición ineludible para la solución de todos nuestros problemas. Por esa razón de manera paralela al fomento de las vocaciones científicas es muy importante incentivar aquella dimensión crítica que toma en cuenta los factores de naturaleza económica, política y social, así como las repercusiones culturales, éticas y medioambientales de la actividad científico-tecnológica.

En el ámbito académico los llamados estudios CTS (Ciencia, Tecnología y Sociedad) cumplen esa función crítica. Diversas universidades en el mundo, entre las que podemos citar al MIT y al Tecnológico de Monterrey, han incursionado en este espacio de trabajo interdisciplinar en el que concurren saberes provenientes de la historia, la filosofía y la sociología de la ciencia, con el objetivo de comprender los procesos sociales que operan tanto al interior de las comunidades científicas como en su relación con la sociedad en su conjunto. Esta área de trabajo académico busca mostrar las complejidades inherentes al crecimiento de la ciencia y la tecnología en las sociedades modernas.

Además, los estudios CTS impactan de manera relevante en varios factores que se consideran muy valiosos en el ámbito de la enseñanza, es decir, en la formación de profesionales, entre los cuáles se pueden destacar:

• Potencializan el trabajo multidisciplinar que permite vincular cuestiones de carácter económico, cultural, antropológico, ético, etcétera.

• Posibilitan la construcción de una cultura democrática, sensibilizando a los estudiantes y dotándolos de herramientas para opinar informadamente, lo que hace posible el ejercicio de una ciudadanía plena.

• Promueven el pensamiento crítico aplicado al cuestionamiento sobre el lugar que ocupa el conocimiento científico y tecnológico en nuestras sociedades.

• Facilitan la construcción de puentes de entendimiento entre la cultura científica y la cultura humanística.

El Tecnológico de Monterrey cuenta con una especialidad CTS dentro de los programas de Maestría y Doctorado en Estudios Humanísticos. Sería pertinente y prudente transferir estos saberes al nivel de enseñanza profesional y así extender, en la formación de las nuevas generaciones, esa dimensión crítica indispensable en la complejidad de los tiempos que nos toca vivir.

El autor de este artículo es doctor en Estudios Humanísticos con especialidad en Ciencia y Cultura. Actualmente es profesor investigador del Grupo de Enfoque en Sociedad del Conocimiento, de la Escuela de Educación, Humanidades y Ciencias Sociales, del Tec de Monterrey. Desde 2011 pertenece al Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

rguzman@itesm.mx

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