Por Gabriela Faz.


 

Una acción simple como comprar unos zapatos es algo muy cotidiano y sencillo, sin embargo pocas veces nos detenemos a pensar en el origen y la historia atrás de ese par de zapatos. Cualquier producto que hoy en día se tiene entre las manos, ha recorrido un camino que proviene de una cadena de producción que involucra a numerosas empresas y personas, para bien o para mal.

¿Cómo podemos saber, como consumidores, si con nuestra decisión de compra estamos ayudando o perjudicando a los trabajadores involucrados en el proceso de manufactura?

Con un análisis sobre las prácticas de los derechos humanos y de empleo digno en las organizaciones multilatinas, los doctores Anabella Dávila y Benjamín Rodríguez del Grupo de Enfoque en Estrategia y Administración de las Organizaciones en Economías Emergentes, estudian sobre las condiciones laborales que prevalecen en estas grandes corporaciones, y si incurren o no, en prácticas no adecuadas para su personal, como podrían ser el empleo infantil, la discriminación, o la esclavitud laboral.

El proyecto de investigación llamado “La responsabilidad de las Multilatinas en la gestión de las personas a todo lo largo de su cadena de suministro” abarca tanto a las organizaciones, como a sus cadenas de proveedores, ya que de esa manera se incentiva un círculo global de respeto por el empleo y sus buenas prácticas.

Los doctores Anabella Dávila y Benjamín Rodríguez del Grupo de Enfoque en Estrategia y Administración de las Organizaciones en Economías Emergentes.

“En algunas ocasiones, las condiciones estructurales de las economías emergentes dejan huecos de falta de respeto a los derechos del empleado. Y lo que hemos descubierto con esta investigación es que las grandes multilatinas están sustituyendo el rol del Estado y están actuando como agentes de cambio institucional, haciendo que se implementen estas prácticas virtuosas para lograr una sociedad más justa y desarrollada”, comentó la doctora Dávila.

Por su parte, el doctor Rodríguez explicó que este proyecto combina dos áreas de investigación que en conjunto proveen un análisis completo sobre las prácticas de las grandes empresas de

América Latina. “Una arista de este trabajo es sobre el manejo del recurso humano, y la otra es sobre las prácticas en la administración de las cadenas de suministros”. Desde estos dos ámbitos se explica el rol que juegan las empresas en el mejoramiento de las condiciones y en el cumplimiento de los derechos humanos, tanto de sus empleados, como de sus proveedores”.

Así, “al verse inmersos en una práctica empresarial virtuosa, se incentiva a los proveedores a replicar el mismo trato digno y buenas prácticas con su propio personal, logrando una cadena de valor que incluye a las grandes industrias, su personal, sus proveedores y el personal de sus proveedores”, indicó.

“Es común que a países de economías emergentes se les critique por sus prácticas débiles o incipientes de empleo, asumiendo con un alto porcentaje la posibilidad de que en éstas no se respetan los derechos humanos o la diversidad, por ejemplo, sin embargo, nuestros resultados arrojan que las multilatinas ya están trabajando muy activa y proactivamente con sus proveedores, aun y si éstos se encuentran en otras partes del mundo, para que se respeten las buenas prácticas laborales, y se garantice un empleo digno”, finalizó la doctora Dávila.

“Las grandes multilatinas están actuando como agentes de cambio institucional, haciendo que se implementen prácticas virtuosas en los derechos humanos para lograr una sociedad más justa y desarrollada.”


80% de las empresas multilatinas tienen su origen en Brasil y en México

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