Print Friendly, PDF & Email

Por Jorge Arturo Martínez González

Pareciera que todos debiéramos ser líderes. Cursos, libros e historias de personajes destacados en casos de estudio en las universidades, dan la apariencia que todos podemos y debemos liderar. No obstante, en un escenario hipotético, ¿qué pasaría si cada uno de nosotros se dirigiera a una meta propia y liderara a su audiencia -una de cero personas, pues todos los demás son líderes también- a un millón de metas distintas, en un caos de innumerables expediciones individuales, muchas de ellas incluso avanzando a contracorriente de las demás?

En este escenario simple, se ve la imposibilidad de que todos lideremos, alguien tiene que seguir al líder. También, el líder tiene que mostrar que su causa es valiosa para ser ejercida y que, además, armoniza con las causas que van más allá de la suya, con móviles más altos, más amplios y de más elevado alcance y beneficio. Por esto, el liderazgo es una carrera que va destilando a sus candidatos de acuerdo a una serie de rasgos y virtudes ganadoras, mismas que vale la pena estudiar.

Las y los líderes famosos de la historia, atestiguan con sus reseñas lo que funcionó y lo que no. Tenemos tanto que aprender de Roosevelt, Churchill, Angela Merkel, Gandhi, Hitler, Gates, Kennedy, Martin Luther King, Thatcher, Reagan, Lincoln, Gorbachev, Walesa, Disney, Ray Kroc, Ayn Rand, Jesús de Nazareth, Katherine Graham, Emilia Erhart, Walton, Perón, Billy Graham, Jackie Robinson, John Glenn, M. Jordan, Napoleón, Morelos, Lombardi, por mencionar sólo algunos.

Sabemos por ellos, que funciona la determinación, la humildad que reconoce fracasos, el saber de quién rodearse y delegar, así como la congruencia, el arrojo balanceado de prudencia, el escuchar a los seguidores y el ser flexible con el plan, el mostrar confianza y tesón en la tarea, el no hacer girar todo en torno a sí mismo, el preparar al sucesor, el esbozar una claridad de visión y enfoque total en la meta, una fuerte habilidad de hacerse llegar recursos para seguir, la comunicación constante, honesta y trasparente -especialmente durante tiempos de alta incertidumbre-, el promover un ambiente relajado y jovial de trabajo sin abandonar un nivel estricto de exigencia, y que pueda guiar con su ejemplo.

Los líderes que han ejercido su influencia en el ámbito de las finanzas, han buscado proteger el valor creado para su clientela, han luchado para que el sistema funcione mejor para todos: pobres y ricos, participantes o marginados. Los líderes en finanzas han esculpido una filosofía propia, una que se erige con base en sólidas e inteligentes ideas, mismas que sobreedifican encima de las ideas de sensatos antecesores y gigantes del pasado. Han tomado la bandera del progreso, de la democracia, de la eficiencia en la consecución de resultados al final de las líneas de costos para generar, sí, utilidades, pero sin pasar por encima de quienes las producen con su sudor y sus manos, sino pensando en ellos, pensando en todos.

Seguimos a Benjamin Graham y a Warren Buffett, alumno suyo, como los que han establecido las reglas de la inversión prudente. A Irving Fischer y Paul Samuelson quienes marcaron el camino de las teorías detrás de las finanzas. A Harry Markowitz y William Sharpe, alumno suyo, por dar nombre al oficio moderno de finanzas, junto con Franco Modigliani y Merton Miller, paralelos también a Fisher Black y Myron Scholes por establecer los principios de creación de valor y evaluación del riesgo.

Seguimos también a los reguladores y políticos que establecieron las reglas que aún dan forma a los mercados. F. Roosevelt, Carter Glass y Henry Steagall pusieron las bases para el funcionamiento trasparente del sistema bancario y financiero, del cual la mayoría de los países del mundo ha tomado ejemplo. En México, fueron Lucas Alamán y Manuel Gómez Morín dos importantes paladines de la regulación financiera y el eficiente entarimado del sistema bancario mexicano moderno.

Tomando forma entonces, de acuerdo a lo mencionando anteriormente, el liderazgo en las finanzas no es otra cosa más que encontrar esas causas que son merecedoras de una tenaz persecución, por la extensión, la profundidad y la amplitud de cobertura en el beneficio que ofrecen al sistema financiero y a sus participantes, y consiste también en encontrar a esos líderes -o desarrollarlos- que serán paladines de ellas.

Entre los muchos ideales que merecen la pena ligada a su logro, para México y para muchos países por igual, hay cinco que realmente resaltan de los demás en alcance económico, amplitud de beneficios y viabilidad de costo e implementación y son las siguientes:

  1. Reducir la incidencia de la informalidad en los negocios productivos, para bancarizar a la mayoría de la población;
  2. Incrementar la cobertura de la disponibilidad de crédito a precios justos para las empresas medianas y pequeñas;
  3. Fomentar una cultura de ahorro en las familias y ofrecer vehículos seguros y atractivos para recibirlos;
  4. Lograr la eficiencia y la trasparencia en el sistema de pensiones, para ofrecer cobertura digna y completa a la población trabajadora total;
  5. Entarimar de forma sólida la red de protección financiera a través de un sistema de seguridad social bien cimentado en instituciones y vehículos.

Cómo perseguir esto…

Si el liderazgo es entonces el conjunto de habilidades que permitirán plantearse un objetivo meritorio y colectivo, el encontrar los recursos y la estrategia para perseguirlo, y el mantener a un equipo de colaboradores trabajando con júbilo, con eficiencia, con altos estándares de calidad y enfoque, entonces todo se reduce a una pelea entre dos fuerzas en pugna constante mientras la aventura acometida se desarrolla: por un lado, la arrogancia provocará en cada giro al líder, amenazando con descarrilar la empresa, al sacar lo peor de su ego en cada nodo de toma de decisión. Por el otro lado, la necesidad de abrir siempre brecha nueva, mientras se avanza a través de una espesa jungla de retos, proyectos y acuerdos, implica necesariamente una postura continua hacia la toma de riesgos, lo que, según las leyes de la estadística, trae consigo pérdidas graves en lo económico, en lo político y a fin de cuentas, en el vigor y la entereza disponibles de todos los involucrados.

En las historias más conocidas de los grandes capitanes y exploradores del pasado, el récord muestra a aquéllos que supieron rodearse de un consejo de hombres y mujeres capaces y juiciosos, fueron flexibles al tomar decisiones cuando se encontraban frente a disyuntivas en el camino, que marcaban grandes riesgos, sabiendo tomar una dosis manejable de peligros y, aún con eso, llegar a la meta. George Washington, Ernest Shackelton y el General Patton presentan estos rasgos.

En contraste, quienes fueron intransigentes, timoratos e inconsistentes, nos heredaron una narrativa de fracaso y grave ruina. Entre ellos están el General Rommel (quien se enfrentó a Patton), Cornwallis (quien se enfrentó a Washington), George Pollard (quien se enfrentó a la ballena Moby Dick) y José M. Morelos, el General de la Independencia de México.

México y el mundo necesitan alcanzar la solidez y profundidad de los sistemas financieros -si se desea avanzar hacia el progreso y la inclusión de la población marginada- persiguiendo, por ejemplo, los propósitos esbozados arriba, pero éstos requieren ser liderados por personas comprometidas con su objetivo y que manifiesten el balance que los titanes del pasado nos han mostrado entre humildad, tenacidad, plasticidad y servicio a los demás. Estas son las vías para el liderazgo en las finanzas.

El autor

Jorge Arturo Martínez González es Licenciado en Economía. Tiene una Maestría en Administración y otra Maestría en Economía Aplicada. Es profesor del Departamento de Finanzas de la EGADE Business School, del Tecnológico de Monterrey. Es Director del Think Tank Financiero. Contacto: joamarti@tec.mx

Referencias

  1. Andrew Roberts. Leadership in War: Essential Lessons from Those Who Made History.
  2. John C. Maxwell, Good Leaders Ask Great Questions: Your Foundation for Successful Leadership.
  3. Jocko Willink, Leadership Strategy and Tactics
  4. Niall Ferguson, The Ascent of Money: A Financial History of the World.

DEJA UN COMENTARIO

Por favor agrega un comentario!
Favor de ingresar tu nombre