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Por Anislada Santibáñez
Artículo de Divulgación

Seguramente habrás escuchado hablar de uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos Muhammad Alí, con la icónica frase que lo describía: “flota como una mariposa; pica como una abeja”. Lo que probablemente desconoces es que los últimos 32 años de su vida su pelea fue abajo del cuadrilátero, y fue contra el Parkinson, la segunda enfermedad neurodegenerativa más común después del Alzheimer.

Las enfermedades neurodegenerativas son un grupo de padecimientos heterogéneos que encuadran un daño neuronal junto con el deterioro de funciones vitales, que afectan desde la capacidad de recordar, caminar, hablar e incluso respirar. Actualmente existen más de 100 enfermedades neurodegenerativas, de las que destacan el Alzheimer, Parkinson y la Esclerosis Múltiple, que en conjunto afectan a casi 60 millones de personas alrededor del mundo y cuyo número sigue en ascenso (Figura 1).

Figura 1. Proyección del número de personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer del año 2015 para el 2030 y el 2050 a nivel global.

Lamentablemente, el Alzheimer representa más del 80% de los padecimientos neurodegenerativos. Pese a las múltiples inversiones millonarias para la investigación médica y tecnológica asociadas a la atención de esta enfermedad, el problema sigue latente. A la fecha, no existe un tratamiento específico diseñado para prevenir o revertir el daño causado en el sistema nervioso central, sino para tratar los síntomas relacionados a la enfermedad, como medicamentos que mejoran la memoria. Aunado a ello, los medicamentos desarrollados para esta enfermedad tienen la tasa de fracaso más alta del mercado (99.6%), incluso mayor a la de los medicamentos aprobados para el tratamiento del cáncer.

¡Pero no todo está perdido!, porque como bien decía mi abuelo: “Todo lo que nace de la tierra cura el corazón y la cabeza”. Sin embargo, él se refería a las distintas plantas que se utilizan para preparar té o infusiones y así aliviar una amplia variedad de síntomas de diversos padecimientos.

“Las plantas y sus compuestos son la fuente perfecta para obtener biofármacos en la lucha contra las enfermedades neurodegenerativas”.

Las plantas, una fuente de biofármacos

Desde la prehistoria, se utilizan sustancias presentes en las hierbas, hojas, flores, semillas, frutos, tallos, cortezas de árboles y raíces debido a posibles propiedades terapéuticas, lo que conocemos como medicina tradicional, complementaria o fitoterapia.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el concepto de medicamentos herbarios se refiere a todos aquellos que contienen como principios activos partes de plantas, u otros materiales vegetales, o combinaciones de esos elementos. Se utilizan para el alivio de los síntomas de ciertos padecimientos, la modificación o regulación del estado físico y mental del organismo.

Estos medicamentos forman parte de una enorme clasificación de fármacos de origen biológico (biofármacos) compuestos de azúcares, proteínas, ácidos nucleicos o combinaciones complejas de estas sustancias. Estos compuestos químicos son producidos por las plantas durante su desarrollo como parte de su metabolismo secundario para protegerse de depredadores como los insectos, o sobrevivir a los cambios en el medio ambiente, como las temporadas de sequía (Infografía 1).

Infografía 1. Las plantas y los fitomedicamentos.

Investigación conjunta

El Grupo de Investigación con Enfoque Estratégico GIEE en NutriOmics y Tecnologías Emergentes del Tecnológico de Monterrey, y el Centro de Investigación Biomédica del Sur (CIBIS) del Instituto Mexicano del Seguro Social, colaboran en la búsqueda de biofármacos para la atención de las principales enfermedades neurodegenerativas presentes en el sistema de salud en México.

Un ejemplo de ello son los estudios realizados por el Dr. Ashutosh Sharma, Director Regional del Departamento de Bioingeniería del Tecnológico de Monterrey, así como los del CIBIS, quienes estudiaron los efectos de Galphimia glauca, planta nativa de México y rica en diversos compuestos bioactivos (flavonoides, triterpenoides y fenólicos) con propiedades sedantes, ansiolíticas, antidepresivas, anticonvulsivas, antiasmáticas y antialérgicas.

En el largo y complejo camino hacia el descubrimiento y desarrollo de nuevos fármacos obtenidos a partir de plantas deben realizarse estudios integrales con enfoques multidisciplinarios y traslacionales (aplicación clínica). Actualmente la colaboración entre ambos grupos de investigación deriva en el estudio de Coriandrum sativum, regularmente conocido como cilantro. A la fecha, han determinado su composición química y actividades biológicas (ansiolíticas, analgésicas, antiinflamatorias, anticonvulsivas, entre otras), para la probable atención de enfermedades neurodegenerativas.

Además, se pretenden cruzar ciertas barreras en el desarrollo de biofármacos innovadores a partir de los compuestos bioactivos del cilantro. El siguiente paso será probar mediante evaluaciones en modelos animales y celulares del Alzheimer su actividad biofarmacéutica, así como la comprobación de que los compuestos bioactivos, serán seguros y eficaces en humanos para su posterior registro sanitario.

Es así como el Tecnológico de Monterrey, sube al cuadrilátero para sostener su compromiso social mediante la investigación vanguardista y disruptiva en la búsqueda de biofármacos derivados de las plantas, para contribuir en la mejora de la calidad de vida de quienes padecen enfermedades neurodegenerativas en México y en el mundo.

Para saber más:

Sharma, A., Angulo-Bejarano, P., Madariaga-Navarrete, A., Oza, G., Iqbal, H., Cardoso-Taketa, A., & Luisa Villarreal, M. (2018). Multidisciplinary Investigations on Galphimia glauca: A Mexican Medicinal Plant with Pharmacological Potential. Molecules23(11), 2985.  doi:10.3390/molecules23112985

Herrera-Ruiz, M., Jiménez-Ferrer, E., Tortoriello, J., Zamilpa, A., Alegría-Herrera, E., Jiménez-Aparicio, A. R., Arenas-Ocampo, M. L., Martínez-Duncker, I., & Monterrosas-Brisson, N. (2019). Anti-neuroinflammatory effect of agaves and cantalasaponin-1 in a model of LPS-induced damage. Natural Product Research. doi:10.1080/14786419.2019.1608537

Autora:

Anislada Santibáñez, Máster en Farmacia por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Actualmente, es alumna del Doctorado en Biotecnología de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey, Campus Querétaro. Contacto: a00828053@itesm.mx ORCID: https://orcid.org/0000-0001-6374-3651

Asesores:

Dr. Ashutosh Sharma, Director Regional del Departamento de Bioingeniería del Tecnológico de Monterrey, Campus Querétaro. Investigador Postdoctoral en el Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel 1. Contacto: asharma@ tec.mx ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9000-1378

Dr. Enrique Jiménez-Ferrer, Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Autónoma Metropolitana. Investigador Titular “D” en el Centro de Investigación Biomédica del Sur del Instituto Mexicano del Seguro Social. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel 2. Contacto: enriqueferrer_mx@yahoo.com ORCID: https://orcid.org/0000-0002-0783-8274

Asesor Editorial:

Jesús Eduardo Elizondo Ochoa. Doctor en Biotecnología (Tecnológico de Monterrey), Doctor en Odontología, mención Doctor Internacional (UIC-Barcelona). Profesor-investigador del GIEE en Ingeniería Biomédica de la Escuela de Ingeniería y Ciencias y de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (CONACyT). Contacto:  je.elizondo@tec.mx ORCID: https://orcid.org/0000-0003-1763-9399

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