Por Víctor Manuel Castillo Delgadillo

Muchas empresas piensan que es suficiente con pedir presupuesto para un panel solar y gritar a los cuatro vientos que son ecológicos porque el refrigerador del comedor funciona con energía solar, pero eso dista mucho de la realidad. Conocer e investigar el grave problema del cambio climático nos llevará a tener mejores soluciones financieras.

Podemos vivir en la Tierra gracias al efecto invernadero, el cual tiene una evidente definición: “proceso por el cual la Tierra permanece caliente”. Imagina un invernadero, no importa la época, ya sea tiempo de frío o de calor, dentro de éste el clima permanece “templado”, adecuado para el crecimiento de las plantas que habitan ahí.

Así como un invernadero mantiene un clima adecuado, el planeta tiene su propio clima, y esto es gracias a los gases de efecto invernadero. En lugar de vidrios e infraestructura adecuada, el planeta tiene en el aire diferentes gases que guardan el calor.

Hablar de cambio climático sin conocerlo puede llevar a los financieros a realizar acciones que, lejos de ayudar al medio ambiente, lo perjudiquen más

Seguramente te has aplicado bloqueador solar en la piel cuando vas a la playa, ¿cierto? Esto se debe a que el Sol emite radiación, que conocemos como luz solar. Cada vez que amanece, nosotros y nuestro planeta nos exponemos a esta luz solar, y en esta radiación vienen los famosos rayos UV y rayos infrarrojos. Cuando usamos el bloqueador es para evitar que nuestra piel absorba los rayos UV para evitar, entre otras cosas, el cáncer de piel.

La luz que absorbe el planeta Tierra es solo 2/3 de la que nos llega del Sol, pues 1/3 de esta radiación rebota al espacio gracias a la atmósfera y otra porción rebota debido a los colores claros de nuestro planeta, como los glaciares y el océano. Como puedes darte cuenta, tener estas áreas evita que el planeta tenga temperaturas más elevadas.

De los 2/3 que absorbe la Tierra de radiación, la mayoría se “guarda” en los océanos, pero no se queda ahí para siempre; tanto el océano como la Tierra se desprenden de esta radiación en forma de calor (rayos infrarrojos).

Algunos de estos rayos infrarrojos emitidos por la Tierra regresan al espacio, pero otros, se quedan atrapados por ciertos gases como el dióxido de carbono (CO2). Si hay mucho CO2 en la Tierra, la radiación que recibió no puede salir y con esto comienza el calentamiento de nuestro planeta.

Desde el comienzo de la era industrial, la cantidad de CO2 en la atmósfera ha crecido de 280 ppm hasta estar actualmente en 400 ppm. No existe científico en el mundo que refute con hechos que la Tierra se está calentando, y ello está sucediendo gracias a las emisiones de CO2, las cuales son generadas por la actividad humana.

Si la Tierra es más caliente, se derriten los glaciares que nos ayudaban a rebotar cierta parte de radiación y por consecuencia el calentamiento aumenta. Cada año tenemos cifras récord de temperaturas al alza, cambios radicales en los tiempos de las estaciones, y la consecuencia más peligrosa: el crecimiento en el nivel del mar.

Hay cinco factores que elevan el nivel del mar, pero los dos más importantes son: la expansión térmica y la extracción de agua del subsuelo.

Por curioso que suene, el agua al calentarse se expande, al igual que toda materia. El agua al calentarse necesita más espacio por esa expansión, con esto crece el nivel del mar, de hecho, la mitad del crecimiento en el nivel del mar es por esta razón.

En segundo lugar, tenemos la extracción de agua del subsuelo. Esto es muy sencillo de entender. Para que todos tengamos acceso al agua potable, una de las maneras de hacerla llegar a nuestras casas es mediante la extracción del líquido del subsuelo; una vez que la consumimos, de una u otra forma esa agua regresa al océano, ocasionando que el nivel del mar crezca.

Si a todo esto le sumamos que los glaciares se están derritiendo, así como porciones muy importantes de la capa de hielo de la Antártica y Groenlandia, el nivel del océano aumenta peligrosamente.

¿Por qué es peligroso que suba el nivel del mar?

Lo primero que debes tener como imagen son inundaciones en las zonas costeras, eso es lo más simple de entender, pero este fenómeno también puede contaminar nuestras fuentes de agua en el subsuelo, pudiendo ocasionar que el agua que solemos consumir esté salada, y el proceso para hacerla potable es muy costoso.

No solo los humanos consumimos agua, el ganado y la agricultura también sufrirán las afectaciones, ya que sin líquido para el ganado y regar las parcelas, el futuro es crítico. Por último, el ecosistema cerca de las costas cambiará y hará emigrar a muchas especies, pero en el peor escenario las extinguirá. (Harvey, 2015)

Darle un giro a la historia

El problema es grave, pero sobre todo real, lo padecemos todos los días y no somos capaces de cambiar el rumbo, justo aquí es cuando las organizaciones de la mano de financieros pueden dar un giro a esta historia.

Para actuar de manera global necesitamos conocer a los mayores emisores de CO2 y estos son: el transporte, la creación de energía eléctrica y las diversas industrias. Entre estos tres segmentos ocurre más del 70% de emisiones totales. (U.S. EPA, 2020)

Ahora regresemos al ejemplo inicial: el gerente de la empresa en donde trabajas tiene la brillante idea de poner solamente un panel solar para que el refrigerador y el microondas del comedor no consuman energía, porque sabe que la creación de energía eléctrica es de las mayores fuentes de emisión de CO2. Preocupado por el cambio climático asume que esta acción ayudará de manera importante al planeta, pero además piensa que podrán generar publicidad enfocada en Responsabilidad Social Empresarial por el simple hecho de tener un panel solar. El gerente de Finanzas, pensando en el impacto positivo que tendrá en la gente el mensaje de “empresa verde”, y confirmando que el costo de poner un panel no es mucho, llevará a cabo el proyecto.

Muchas empresas alrededor del mundo se autodenominan como “amigables con el medio ambiente” y pregonan que la “sustentabilidad” está en su quehacer diario. Claro está que muchas de estas aseveraciones son falsas, y solo lo hacen por obtener clientes potenciales, vendiendo la idea de que su producto es responsable con el medio ambiente. A esta práctica de falsear información respecto al medio ambiente se le conoce como “greenwashing“. Analizando el ejemplo, ¿crees que un panel hará gran diferencia en las emisiones que genera la empresa?

Para evitar que una empresa se jacte de ser sustentable y determinar si lo hace como greenwashing, la European Commission emitió el “Taxonomy for sustainable finance”, un documento que puede ser utilizado como una guía para determinar qué actividades son verdaderamente sustentables. (BBVA, 2020)

Sencillos pasos como determinar la emisión de CO2 y conocer el impacto de una inversión “verde” en esos gases, nos ayudará a considerarnos verdaderamente sustentables. El punto medular es la correcta gestión de un plan ESG y la publicación de las medidas que anualmente toma la empresa, así como sus resultados.

Al final del día, todo convergerá en una inversión que la empresa de la mano de sus equipos financieros, tendrán que evaluar más allá del dinero. Debemos especializarnos en finanzas sustentables entendiendo el impacto en lo económico, pero también al planeta, y más específico, el beneficio que hacemos en cuanto a la temperatura del océano.

Atrás quedaron los tiempos en que una inversión buscaba solamente un alto rendimiento, lo sustentable no es sinónimo de sacrificio de ganancias, al contrario, en el futuro inmediato las empresas mejor valoradas serán aquellas que además de publicitarse como “verdes”, muestren en sus estados financieros estas acciones con métricas claras, todo en pro del planeta y del ser humano. Aún hay mucho por estudiar e investigar, pero sabemos que está en nuestras manos ¡Empecemos ya!, pues el mar y las finanzas nos están esperando.

El autor

Víctor Manuel Castillo Delgadillo es profesor de la Escuela de Negocios del Tec de Monterrey. Es Licenciado en Contaduría Pública y Finanzas, por el Tec de Monterrey. Tiene una segunda licenciatura en Finanzas y Banca, una Maestría en Finanzas y es candidato a Doctor en Ciencias Administrativas. Es un líder innovador apasionado de las finanzas corporativas y la administración de riesgo.

Referencias

BBVA. (2020). What is the taxonomy for sustainable finance? Recuperado el 8 de julio de 2020, a partir de https://www.bbva.com/en/what-is-the-taxonomy-for-sustainable-finance/

Harvey, C. (2015). 5 terrifying impacts of rising sea levels – Business Insider.

U.S. EPA. (2020). Sources of Greenhouse Gas Emissions | Greenhouse Gas (GHG) Emissions | US EPA. Greenhouse Gas Emissions.

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