Por Verónica Ilián Baños Monroy

Era enero de 2020, para algunos el inicio de una nueva década y todo seguía según lo planeado, incluso con las noticias desde China, diciendo que había un nuevo virus que estaba contagiando a miles de personas. Para febrero, el COVID-19 ya no era una noticia lejana, era ya una realidad palpable, y para marzo, el mundo como lo conocíamos había cambiado prácticamente en todas las formas en que los humanos nos relacionamos, sin embargo, lo más importante es lo que obtuvimos del “Quédate en casa”, como las siguientes dos experiencias:

“Lo que me ha enseñado este tiempo en casa, con mi mamá y mi papá, fue verlos como personas, con sus cosas y ratos positivos, y también sus ratos negativos, fue muy difícil… pero me di cuenta que debajo de los roles que jugamos como parte de esta familia, somos justo eso, una familia que apoya a otras familias por medio de nuestro negocio”.

“Antes de la pandemia, mi mamá no me dejaba dar mi opinión en asuntos del negocio que ella fundó; yo quería hacer un sistema computacional para mejorar las operaciones diarias, pero mi mamá siempre decía que yo era muy joven para estar dando ideas.  Un día, hace un mes, llegó a mi cuarto y me dijo: ‘Hijo, ¿podrías ayudarnos en la junta de Consejo que tendremos mañana por Zoom para sugerir algo que nos ayude a salir adelante en esta crisis? ¡Estoy desesperada!’ Nunca en 20 años desde haber fundado este negocio había estado así, ¡sin ideas!, y mañana están esperando que yo tome las decisiones que harán que el negocio siga adelante”.

He iniciado con dos vivencias compartidas recientemente por dos estudiantes universitarios que este semestre están finalizando su carrera profesional en el Tec de Monterrey de una manera inédita y peculiar: viviendo un confinamiento desde sus casas, a raíz de la pandemia, y utilizando la tecnología educativa a distancia para cumplir con los créditos académicos que les permitirán graduarse.

el epicentro de donde surgen las ganas de hacer que las cosas sucedan es, sin duda, la familia

De acuerdo con la Dra. María Fonseca, directora del Instituto de Familias Empresarias para México y Latinoamérica (IFEM), estos meses han provocado un sinnúmero de reacciones dentro de las familias empresarias, y han tenido su impacto tanto en los negocios que dirigen y de los cuales son parte, como en sus comunidades.

En palabras de la doctora Fonseca, “en este confinamiento, el distanciamiento ha sido físico, mas no social, ya que ha propiciado que las familias empresarias actúen más desde casa, y eso también ha permitido mayor cercanía entre los miembros familiares como con otras familias que están pasando por las mismas circunstancias, retos y decisiones difíciles que ellos”.

Enseñanzas en tiempos de crisis

La Dra. Fonseca nos comparte que se alcanzan a identificar tres enseñanzas que podemos reconocer en las familias empresarias durante estos tiempos de crisis: desarrollo de un sentido de comunidad, surgimiento de transiciones no planeadas, pero con la capacidad de ser sorteadas y, sobre todo, una muestra evidente del surgimiento de generaciones con deseos latentes de aprender y crecer juntos.

“El primero, el sentido de comunidad, se ha manifestado claramente y como resultado se observa a distintos grupos empresariales unirse y ayudar a la comunidad de manera eficiente y rápida, sin esperar a que instancias gubernamentales estatales o federales les indiquen qué hacer o cómo hacerlo. La segunda enseñanza, la aceptación de transiciones no planeadas, ha significado retos pero ha conducido a conversaciones efectivas en temas que en condiciones normales no habrían sido abordados. Finalmente, se puede contemplar un futuro promisorio para las familias empresarias al contar con generaciones que ante la adversidad y su vulnerabilidad han sabido resurgir a una nueva realidad que exige poner en marcha iniciativas que dependerán en gran medida del despliegue de sus habilidades tecnológicas, de resiliencia y de entendimiento de un nuevo contexto; sin olvidar que  el corazón de todo lo que hace que se puedan llevar a cabo los planes, el epicentro de donde surgen las ganas de hacer que las cosas sucedan, es sin duda la familia”.

En este sistema llamado “familia” y en una situación como la que estamos viviendo, donde el confinamiento ha provocado que cada miembro familiar se descubra a sí mismo como elemento fundamental de este sistema, con sus luces y sus sombras, y los claroscuros que cada individuo podemos tener, es donde también las fronteras dejan de existir y los reinos se traslapan y el padre deja de ser papá que llega cansado de ejercer su labor como rey en su empresa, para llegar al reino de mamá, el hogar, porque ahora tienen que convivir todos juntos, borrando de la noche a la mañana las fronteras que los hacían ser quienes eran.

Sin embargo y aunque pareciera que este sistema estuviera a punto de colapsar, es justo donde -de acuerdo con la Dra. Fonseca- existe esa “red de protección” interna a cada familia que no permite que se destruya este delicado tejido, y dicha red no está conformada por otra cosa más que por los valores, dentro de los que destacan la prudencia, la solidaridad, la empatía y el amor.

Entonces, ¿qué podría ayudar a las familias empresarias para salir de esta crisis? La Dra. Fonseca nos comparte lo siguiente: “La resiliencia es algo que ayudará mucho para salir adelante de esta crisis como individuos, como familias y como sociedad; sin embargo, tenemos que entender que después de habernos caído, curado las heridas y volvernos a poner en el camino, ya no seremos los mismos que antes. Esto nos debe enseñar que debemos estar preparados para reaccionar rápidamente y reinventarnos con un profundo conocimiento y respeto hacia cada miembro familiar y hacia nosotros mismos”.

La autora

Verónica Ilián Baños Monroy cuenta con una Maestría en Ciencias de la Administración con especialidad en Finanzas por el Tec de Monterrey. Es Doctora en Ciencias de la Administración por la UNAM y obtuvo su segundo grado doctoral en Negocios y Relaciones Internacionales por la Universidad Autónoma de Madrid. Es instructora certificada del Road Map del Business Family Foundation. Es Socia Directora de la empresa Luna Ámbar Joyería de Autor. Es coach certificada por la International Coaching Foundation. Actualmente es profesora titular de la Escuela de Negocios del Campus Guadalajara en el área de Emprendimiento y mentora en el programa Enlace E+ desde 2015 asesorando empresas. veronica.banos@tec.mx

Este artículo fue extraído de una entrevista realizada a la Dra. María F. Fonseca Paredes, Directora del Instituto de Familias Empresarias para México y Latinoamérica (IFEM).

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