Por Michael Ramírez

El co-housing es una forma de vivir en donde una comunidad comparte espacios y actividades. Es un estilo de vivienda que en las últimas décadas ha tenido auge en Estados Unidos y en varios países de Europa. En México, este sistema apenas comienza a ser una alternativa de vivienda y un estilo de vida.

Sin duda, el co-housing es un tema muy actual en el debate arquitectónico contemporáneo. En el Tec de Monterrey, investigadores de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño realizan relevantes aportaciones sobre este tema, a través del Grupo de Investigación Desarrollo Territorial Sostenible.

Emanuele Giorgi, doctor en Ingeniería Civil y Arquitectura por la Universidad de Pavia, Italia, y profesor-investigador del Tec de Monterrey, Campus Chihuahua, explica en entrevista con Transferencia Tec en qué consiste el co-housing, cuáles son sus características, qué se puede aprender de este sistema y cómo la contingencia por el COVID-19 modificó el estilo de vida de estas comunidades. El investigador ha publicado varios artículos científicos sobre este tema y es autor del libro “The Co-Housing Phenomenon”, publicado recientemente por la Editorial Springer, en el cual presenta 50 estudios de casos de co-housing, tanto contemporáneos como históricos.

Actualmente su proyecto consiste en identificar las buenas prácticas de las viviendas compartidas, para posteriormente elaborar un tool-kit de propuestas que puedan ser aplicadas por las viviendas tradicionales para mejorar su calidad de vida y el bienestar social, y de esta forma, ser capaces de preservar el tejido social, incluso durante emergencias epidémicas como la generada por el COVID-19.

Cabe destacar que dicho proyecto forma parte de la iniciativa Think Tank Post COVID-19 del Tec de Monterrey, cuyo objetivo es fomentar el trabajo colaborativo de expertos de diversas áreas del conocimiento, para generar propuestas y soluciones que sean viables a la sociedad y ayuden a hacer frente a los problemas que la pandemia genera.

¿Qué es el co-housing?

El co-housing es una forma de vivir compartiendo espacios y actividades con los vecinos. Este estilo de vivienda se desarrolló en las últimas décadas en varios países del mundo, principalmente en países anglófonos. Vivir en co-housing significa decidir vivir en un ambiente donde algunos espacios son compartidos voluntariamente y donde las relaciones sociales entre los “miembros de la comunidad” son cuidadas como un elemento de valor.

¿Cuáles son los orígenes de este modelo de viviendas compartidas?

A través de la historia, la vivienda compartida ha estado presente en casi la totalidad de las culturas. Hay ejemplos muy bonitos en China, Europa, África y América. El vivir juntos era ante todo una necesidad para poder tener el soporte de una comunidad, en términos de defensa hacia los enemigos y el ambiente externo, y en términos de capacidad de producción agrícola. Vivir juntos llegaba a tener razones simbólicas y culturales muy fuertes. En muchísimas culturas, los espacios compartidos y las casas comunes representan la esencia misma de la comunidad.

En mi libro sobre el co-housing hay un capítulo sobre las viviendas compartidas históricas, el cual es un tema muy atractivo: https://www.springer.com/la/book/9783030370961

¿Cuál es la diferencia entre este modelo de vivienda y los tradicionales, como departamentos o condominios?

La principal diferencia es la voluntad de compartir, esta es la característica base del co-housing. En este sentido, el co-housing es una expresión de libertad social muy fuerte, que incluso en unos países lo hace mal visto.

Además de la voluntad de compartir, ¿qué otras características tienen las viviendas compartidas?

Básicamente los espacios compartidos, que siguiendo la tipología arquitectónica pueden ser una casa común, un piso en común o áreas en común. De estos espacios, los que más fortalecen el espíritu comunitario son la cocina y el comedor, ya que comer juntos es una estrategia increíble para crear comunidad. También son importantes los talleres de trabajo para compartir habilidades, como los huertos o jardines productivos, donde la comunidad genera algo por sí misma, y con lo cual se fortalece la actitud sustentable de la comunidad.

En las viviendas compartidas, los espacios que más fortalecen el espíritu comunitario son la cocina y el comedor, ya que comer juntos es una estrategia increíble para crear comunidad.

¿Qué beneficios -ambientales, sociales, económicos- ofrece el co-housing?

El mayor beneficio lo ubicaría en la capacidad única de crear un ambiente comunitario en el cual las personas pueden encontrar una red social de apoyo y de protección. Este aspecto es reconocido como algo invaluable por muchas personas que viven en co-housing.

Después hay otras ventajas:

  • Ambientales: se crea una comunidad que no quiere cuidar solamente el ambiente social sino también el ambiente natural en el que vive. Esto es un aspecto fijo en casi todas las comunidades de co-housing. Además, al compartir se puede reducir el consumo de comida, energía o materiales.
  • Económicas: en Italia, después de la crisis económica del 2008, las constructoras se encontraron en el problema de no tener quién comprara las casas (problema del “unsold”). Por el hecho de que en los proyectos de co-housing se tiene que formar la comunidad antes de construir, este sistema empezó a ser bien visto por parte de las constructoras que se encontraban dispuestas a desarrollar proyectos con clientes seguros.

En contraparte, ¿cuáles son sus desventajas?

A veces establecer acuerdos es complicado, y algunas comunidades se destruyen antes de empezar el proyecto. La mayoría de los proyectos que no se concretan es debido a esta incapacidad. Por ello, en la gestión de estas situaciones el arquitecto juega un rol estratégico, y poder contar con arquitectos capaces de gestionar la situación es fundamental. El arquitecto es pieza clave en la gestión de interacciones y en el diseño de actividades participativas.

La principal diferencia entre las viviendas compartidas y otros modelos de vivienda tradicionales es la voluntad de compartir

¿De qué manera el COVID-19 afectó el estilo de vida de las comunidades de co-housing?

Durante el confinamiento, muchas comunidades se vieron afectadas por la incapacidad de poder tener actividades compartidas, aunque muchas redescubrieron los espacios al aire libre como lugares en donde poder compartir actividades de manera más segura. Otro tema es que los miembros de las comunidades de co-housing se sienten seguros por el hecho de pertenecer a una comunidad confiable.

¿Es posible vincular la parte social con el aspecto físico (urbanismo, arquitectura) de las comunidades?, ¿los urbanistas actuales toman en cuenta el enfoque social?

Se habla mucho de regresar a una dimensión más local de las comunidades urbanas. Sin embargo, un gran trabajo se tendría que hacer con los gobiernos para empujar las iniciativas de las comunidades, apoyándolas con nuevas normas. El problema, además, es que las ciudades se tendrán que repensar para que sean menos dependientes de una movilidad motorizada a larga escala y que se puedan redescubrir los beneficios de la dimensión local de la comunidad. Ojalá que la pandemia pueda servir a esto, pero lo dudo mucho.

¿En qué consiste el proyecto de investigación “Enseñanzas del co-housing ante la contingencia de COVID-19”?

El proyecto quiere definir cuáles elementos urbanos, arquitectónicos o sociales permitieron a las comunidades de co-housing “sobrevivir” a los límites de relaciones sociales que impuso la pandemia. De esta forma, podemos pensar cómo estas soluciones se pueden llevar, como nuevas enseñanzas, a las viviendas contemporáneas, en particular a las comunidades más vulnerables en donde las relaciones sociales juegan un rol muy importante.

El proyecto quiere tener como resultado un tool-kit de buenas prácticas para la generación de propuestas que sean aplicables en viviendas tradicionales, y que puedan servir como referencia para la mejora de la vivienda en general en un futuro, con o sin contingencia. Este tool-kit se diversificará de acuerdo con los tres diferentes usuarios finales: 1. Gobiernos locales, para que puedan empujar iniciativas enfocadas a ajustes urbano-arquitectónicos, adecuando normativas existentes; 2. Profesionales, como arquitectos y diseñadores, para que puedan proponer soluciones novedosas a conjuntos existentes; 3. Ciudadanos, para que puedan tomar medidas urgentes de mejora en forma autónoma.

¿Cuál sería el impacto al aplicar dichas propuestas?

Las medidas que se integrarán en el tool-kit impactarán a los entornos residenciales existentes, haciéndolos capaces de preservar el tejido social, incluso durante emergencias epidémicas como la generada por el COVID-19. Esto permitiría tener comunidades locales mucho más resilientes y capaces de mantener un soporte social aunque estén en periodo de crisis sanitaria. Además, se fortalecería la dimensión local de vivir las ciudades, la cual es la dirección que muchos arquitectos e investigadores están planteando para las próximas fases post-COVID.

¿Qué prácticas pueden aplicar las diferentes comunidades en momentos de contingencias?

Más que en “momentos de contingencias” serían recomendaciones previas, para que cuando llegue una contingencia todos estén preparados y puedan contar con el apoyo de una comunidad fuerte.

Durante esta contingencia, una buena práctica que usaron muchas comunidades de co-housing fue la de hacer salir de la comunidad solamente a las personas de menos riesgo (por las provisiones y necesidades de todos), pero esto solo se puede lograr si tienes una comunidad confiable en la cual contar.

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