Por Carlos Vázquez Ferrel y Alejandro Díaz Domínguez
Artículo de divulgación científica

El Congreso mexicano era, hasta hace muy poco, una rara avis en su especie. La prohibición de la reelección legislativa consecutiva, la cual data de 1933 y en el continente sólo era compartida por Costa Rica, tenía diversas motivaciones. Al forzar la renovación total del Congreso, se esperaba intensificar la circulación de las élites políticas y abrir espacios de poder, a efecto de mejorar las funciones de los órganos representativos.

Desde entonces, esta singularidad institucional del Congreso mexicano coexistió con partidos políticos de organización centralizada y control férreo para nominar candidatos. En este nuevo contexto, ¿qué tan válidas fueron aquellas previsiones originales que aspiraban a una mayor horizontalidad en los órganos de representación?

Respecto a las asimetrías de poder, la literatura especializada advierte que en todos los Parlamentos existe un espacio de autoridad e influencia -de privilegiado acceso-, ocupado por congresistas de experiencia y conexiones, cuya función es liderar el cauce del trabajo parlamentario, impulsando la aprobación de determinadas agendas legislativas o bloqueando otras. En los Estados Unidos, por ejemplo, estos espacios estratégicos son ocupados por quienes cuentan con mayor experiencia legislativa, a través del llamado seniority system.

Nuestro caso de estudio

En México, donde la prohibición de reelección consecutiva cancelaba toda posibilidad de seniority system ¿qué criterios se utilizaban para seleccionar a congresistas en los espacios de poder? y ¿cuáles serían algunas de las consecuencias de la aplicación de tales criterios?

Con estas interrogantes en mente, se analizó el perfil de integrantes de la Cámara de Diputados para conocer quienes tienen mayores probabilidades de ver aprobadas las iniciativas que proponen; que presidan alguna comisión o que pertenezcan a alguna comisión trascendente (como hacienda pública, justicia o relaciones exteriores, entre otras). Estos puestos resultan valiosos porque permiten contar con recursos humanos y monetarios, así como facilitan relaciones con líderes partidistas y medios de comunicación.

Para emprender este análisis, se recabó información de 1,520 integrantes de la Cámara de Diputados de las Legislaturas LXI, LXII y LXIII, esto es, abarcando la última mitad de gobierno de Felipe Calderón (2009-2012) y cuatro años del gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2015 y 2015-2016). La información incluye carreras partidistas, en la administración pública y en el legislativo, así como escolaridad, género, principio de elección y filiación partidista.

El análisis de los datos se llevó a cabo a través de tres modelos de regresión: uno mediante estimación binomial negativa y dos con modelos logísticos binarios. El efecto de algunas variables relevantes estadísticamente en el análisis se muestra en las gráficas siguientes.

Gráfica 1. Pronóstico del porcentaje de iniciativas aprobadas.

Los resultados de la gráfica 1 sugieren que pertenecer al PRI, PAN y PVEM incrementaba la probabilidad de promover sus iniciativas exitosamente. Presidir comisión también muestra una relación positiva y estadística significativa sobre éxitos legislativos. Finalmente, integrantes con voto popular por el principio de mayoría relativa vieron disminuida dicha promoción exitosa.

Gráfica 2. Pronóstico para presidencia de comisión.

En el modelo de presidencia de comisión, en la gráfica 2, se observa que quienes cuentan con experiencia local y nacional en el ámbito legislativo y en altos puestos de la administración pública tienen mayores probabilidades de ubicarse en posiciones de poder. Esta trayectoria de escalamiento desde lo local a lo nacional fue alcanzada por tan solo el 14% del ámbito legislativo, mientras que unicamente el 1% contó con ese recorrido en la administración pública. El principio de representación proporcional (donde se ubican diputados de lista o también conocidos como plurinominales) muestra claras ventajas para alcanzar alguna presidencia de comisión. En contraparte, ser mujer presenta una asociación negativa y significativa respecto al posicionamiento en espacios de liderazgo. En otras palabras, las barreras visibles e invisibles reducen las probabilidades de las diputadas para presidir una comisión.

Gráfica 3. Pronóstico para integrar una comisión relevante.

En cuanto a los resultados del modelo que explica los determinantes de la pertenencia a comisiones relevantes, la gráfica 3 muestra algunas similitudes con la relativa a la presidencia de comisión. Nuevamente, ser diputada aparece con impacto negativo y significancia estadística, así como llegar a Cámara por el principio de mayoría relativa. También destaca que la trayectoria local —tanto en el ámbito legislativo como en la administración pública— aunque muestra un signo negativo, no es estadísticamente significativa. Ello sugiere que la experiencia local no parece representar una ventaja.

Sin embargo, experiencias partidistas en el ámbito nacional traen claras ventajas para ocupar una presidencia de comisión y debe recordarse que para obtener tales beneficios no es indispensable escalar desde lo local a lo nacional, como sí ocurre con trayectorias legislativas y de administración pública. De hecho, a diferencia de los otros dos rubros, contar con experiencia en el ámbito partidista local también genera ventajas para presidir una comisión.

¿Qué podemos destacar de este estudio?

En síntesis, estos hallazgos sugieren que la prohibición de la reelección consecutiva fortaleció principalmente los filtros partidistas y las experiencias nacionales previas, tanto en la administración pública como en el ámbito legislativo. Estos fueron los criterios para designar a parlamentarios (que no parlamentarias, como ya vimos) en los espacios de poder del Congreso mexicano.

La consecuencia lógica de estos hallazgos es que los intereses estaduales o locales se vieran soslayados en favor de los nacionales. De igual forma, los intereses partidistas primarían en detrimento de los intereses del órgano legislativo, quizá afectando el desempeño de sus funciones primordiales.

Con base en estos resultados, puede suponerse que el surgimiento de los partidos políticos centralizados y de control férreo desvirtuó los fines originales de la prohibición de la reelección consecutiva. Sin embargo, dicha afirmación no es fácilmente verificable, ya que se desconoce si éstos son a su vez efectos de la citada prohibición.

Esta hipótesis podrá verificarse el año entrante, cuando por primera vez en 88 años tomen posesión quienes ganen su reelección consecutiva en las elecciones intermedias de 2021, como consecuencia de la reforma constitucional de 2014, la cual levantó tal prohibición.

Autores

Carlos Vázquez Ferrel es Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Salamanca. Es profesor investigador de la Escuela de Gobierno y Ciencias Sociales del Tec de Monterrey. Pertenece al Grupo de Investigación “Democracia, Corrupción y Asuntos Globales”. Sus áreas de investigación son Estudios legislativos; Política Pública; Relaciones Ejecutivo-Legislativo; Representación Política, Votación e Instituciones y Métodos Anticorrupción. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, de Conacyt. carlos.vazquez.ferrel@tec.mx

Alejandro Díaz Domínguez es Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Vanderblit. Es profesor investigador de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno, del Tec de Monterrey. Pertenece al Grupo de Investigación Gobierno y Emprendimiento Público. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, de Conacyt. alejandrod.dominguez@tec.mx

¿Quieres saber más?

Carlos Vázquez Ferrel, Alejandro Díaz Domínguez, “Poder e influencia en contextos de prohibición de reelección consecutiva: el caso de la Cámara de Diputados de México”, Revista Ciencia Política Vol. 39, Núm. 3, 2019, pp. 517-546.

DOI: https://doi.org/10.4067/S0718-090X2019000300517

DEJA UN COMENTARIO

Por favor agrega un comentario!
Favor de ingresar tu nombre