Por Roger López
Artículo de divulgación científica

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entró en vigor en enero de 1994, teniendo por objetivo la liberalización del comercio de todos los sectores de la economía entre México, Estados Unidos y Canadá, exceptuando a los sectores del petróleo y la energía eléctrica. El libre tránsito de trabajadores no fue incluido, a diferencia de otros tratados, como por ejemplo el de la Unión Europea.

Los objetivos que motivaron la implementación de este acuerdo de libre comercio fueron: eliminar obstáculos al comercio y facilitar la circulación de bienes y servicios; promover condiciones de competencia leal; aumentar sustancialmente las oportunidades de inversión; proteger y hacer valer, de manera adecuada y efectiva, los derechos de propiedad intelectual; crear procedimientos eficaces para la aplicación y cumplimiento del Tratado, en su administración conjunta y para la solución de controversias; establecer lineamientos para la cooperación trilateral, regional y multilateral para ampliar y mejorar los beneficios del Tratado.

Dado que han transcurrido veinticuatro años desde la puesta en vigor del TLCAN hasta que en 2018 se actualiza el mismo, resulta conveniente hacer un comentario de sus resultados en términos de crecimiento económico. De este modo se podrá responder a la pregunta de si este tratado de integración comercial ha surtido efectos positivos en el crecimiento de la producción y así a la mejora de las condiciones de vida.

Para tal interrogante, un posible medio para que el Tratado surta los efectos deseados es considerar al comercio un como mecanismo de transmisión de la tecnología. Chirinos (2007) señala que el crecimiento puede provenir del aprendizaje y de la mayor productividad que resulta de la liberalización comercial. Vale asimismo traer a colación que, de acuerdo con la teoría estándar del comercio internacional, la apertura comercial contribuye a la especialización de los países y a la igualación del precio de los factores de producción. Esto, a su vez, permite explotar las llamadas economías de escala, que consisten en reducir costos de producción mediante el aumento de la escala de producción.

De este modo, tanto la teoría neoclásica del crecimiento económico como la teoría estándar del comercio internacional, recomiendan profundizar el proceso de integración económico mediante la creación de áreas de libre comercio.

Evolución del comercio de México con EU y Canadá

A continuación, se presentan dos gráficas con información relacionada al comercio mexicano en el marco del TLCAN:

Gráfica 1. Exportaciones no petroleras de México
a Canadá y Estados Unidos (miles de dólares)

Fuente: Elaboración propia con datos del SAT, SE, Banco de México, INEGI. Balanza Comercial de Mercancías de México. SNIEG. Información de Interés Nacional.

Como puede apreciarse mediante la Gráfica 1, desde la firma del TLCAN las exportaciones tanto hacia Canadá como a Estados Unidos han crecido considerablemente, aunque desde luego Estados Unidos se mantiene claramente como el principal destino de tales exportaciones, manteniendo siempre más del 95% con respecto a Canadá.

Gráfica 2. Importaciones no petroleras de México
a Canadá y Estados Unidos (miles de dólares)

Fuente: Elaboración propia con datos del SAT, SE, Banco de México, INEGI. Balanza Comercial de Mercancías de México. SNIEG. Información de Interés Nacional.

En lo referente al flujo importador, la Gráfica 2 evidencia que éste se incrementó en términos absolutos, siendo la participación de Estados Unidos siempre mayor a 92%. De ambas gráficas se puede afirmar que el TLCAN incrementó sustancialmente el volumen de los flujos de comercio entre México y los demás suscriptores del Tratado.

Con respecto a los efectos positivos de esta apertura comercial, en un reciente artículo (Cuevas y López, 2019) se corroboran efectos positivos en el crecimiento económico, lo cual implica una mejora en las condiciones de vida de los países del TLCAN, poniendo acento en la contribución del capital humano, resultando este aspecto como potencial objeto de mejora para la política pública mexicana, debido al hecho de que su fuerza laboral es menos calificada que sus pares del norte y que también se invierte menos en educación.

Una mayor y mejor educación permitiría a los trabajadores mexicanos alcanzar la frontera tecnológica y superar los bajos niveles de productividad, que son la característica del sector manufacturero.

El T-MEC

En junio de 2019, el Senado mexicano aprobó el Tratado entre los Estados Unidos Mexicanos, los Estados Unidos de América y Canadá (T-MEC) que es el sustituto del TLCAN, mientras se espera la aprobación de procedimientos internos jurídicos de Estados Unidos y Canadá, teniendo en cuenta que la suscripción del nuevo tratado comercial se firmó ya en noviembre de 2018.

Los cambios que incluye el nuevo tratado incluyen a las reglas de origen con respecto a:

  • Contenido regional, las armadoras de vehículos que deseen comercializar sus productos en América del Norte deberán aumentar el valor del contenido regional (VCR) del 62.5% al 66%.
  • Productos específicos, las autopartes esenciales (estructura) tendrán como mínimo un VCR de 75%, las autopartes principales (motorización) el 70% y las partes complementarias (accesorios) el 65%
  • Adquisición de acero y aluminio, el VCR para estos materiales será de al menos 70%, para lo cual las armadoras automotrices deberán ajustar sus procesos para trasladarlos casi en su totalidad a la región.
  • Valor del contenido laboral (VCL), para el sector automotriz se tendrán salarios superiores a los 16 dólares por hora, además de que la suma de materiales y fabricación, desarrollo de tecnología y el proceso de ensamblaje para el VCL pasen del 30% en 2020 al 40% en 2023
  • Cartas paralelas sobre la restricción de las exportaciones, que aplica cuando el nivel de exportaciones de los socios constituya una amenaza a la seguridad de Estados Unidos.

El T-MEC significa entonces una revisión al TLCAN, preponderando la industria automotriz y la mejora de condiciones laborales de la misma. El comercio entre los países suscribientes continuará creciendo y se espera que las nuevas condiciones beneficien a la transmisión de conocimientos y habilidades tecnológicas, y de esta forma se contribuya al crecimiento económico conjunto de América del Norte.

Autor

Roger Ivanodik Juan López Churata es Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma Metropolitana. Actualmente se desempeña como Especialista de Negocios en el Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe y está adscrito al Grupo de Investigación con Enfoque Estratégico “Finanzas y Macroeconomía”, de EGADE Business School. Ha impartido clases de finanzas y economía en universidades públicas y privadas del territorio mexicano. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).
roger.lopez@tec.mx

Referencias

Chirinos, Raymundo, (2007). Comercio y crecimiento: Una revisión de la hipótesis “Aprendizaje por las Exportaciones”, No 2007-002, Working Papers, Banco Central de Reserva del Perú.

Cuevas, Victor y López, Roger (2019). The effects of NAFTA on economic growth, Investigación Económica, UNAM, 78(308), abril-junio, pp. 63-88.

Texto del T-MEC: https://www.gob.mx/t-mec

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