Por Juan Carlos Rojas y Juan Luis Higuera Trujillo
Artículo de divulgación científica

Basado en el artículo científico: “Multisensory stress reduction: a neuro-architecture study of paediatric waiting rooms“, de Higuera-Trujillo, Llinares, Montañana, y Rojas, publicado en mayo de 2019. 

Sin duda alguna, muchos de nosotros hemos estado en una habitación, sala de espera o espacio de un hospital. Además de la carga emocional que pueden tener esos espacios, ¿has sentido cómo éstos no ayudan a aliviar o relajarte mientras estás en espera? El estrés es una interrelación entre un sujeto y el entorno, que se produce cuando el sujeto evalúa sus recursos como insuficientes para satisfacer las demandas del entorno (Lazarus y Folkman, 1984). En temas de salud o sanidad, este estado puede causar una gran variedad de efectos negativos que influyen directamente en la espera, la recuperación y la satisfacción de los pacientes.

Los servicios pediátricos representan un desafío especial debido a la sensibilidad que puede tener un niño hacia los tratamientos de un padecimiento. Gates (2008) expone un ejemplo de la necesidad de mejores espacios de salud, en un estudio en donde muestra cómo el 50 por ciento de los pacientes que acuden a centros de salud en Australia, afirman que los espacios de espera y recuperación son estresantes.

Existen muchas iniciativas para mejorar los espacios de salud, sin embargo, no todas toman en cuenta tres componentes que van más allá del tema estético o decorativo. Estos tres componentes son (Ulrich, 1991): sentido de control, apoyo social y distractores positivos. Se ha demostrado en distintos estudios que la sensación de control del espacio afecta positivamente, que los distractores positivos del ambiente reducen el estrés, y que el contacto social para los pacientes ayuda en su estado emocional.

Pero, ¿qué podemos hacer para poder potenciar el sentido de control, el apoyo social y los distractores positivos? Existen varias alternativas probadas para poder modular estos tres elementos, muchas de ellas están vinculadas directamente con la biofilia, el uso de la psicología de las formas y color para espacios, así como el uso de sonidos, música u olores con efectos relajantes alusivos a la naturaleza. Sin embargo, existe la duda de cómo podemos estar seguros de que se ha diseñado una sala de espera (en este estudio particular, para pediatría) que pueda hacer menos negativa la vivencia.

Otra pregunta surge, ¿cómo podemos saber qué tanto utilizar estas alternativas en el diseño de espacios? El artículo Multisensory stress reduction: a neuroarchitecture study of paediatric waiting rooms, describe un estudio realizado en la ciudad de Valencia, España, en donde se busca conocer el estatus de varios diseños de salas pediátricas a través de la percepción objetiva de los participantes del estudio, que fue medida por medio de tres señales fisiológicas fundamentales para observar las manifestaciones del sistema nervioso: a) la actividad electrotérmica (EDA), que mide las variaciones en la transpiración de la piel; b) la variabilidad de la frecuencia cardiaca (HRV); y c) el electroencefalograma (EEG), que mide las variaciones en la actividad eléctrica en la superficie del cuero cabelludo en respuesta de la actividad cerebral. Estas tres señales fueron elegidas porque pueden representar o calcular métricas para medir el estrés (Campbell y Ehlert, 2012), y porque pueden ser evocadas por el diseño de espacios o situaciones.

Imagen 1. Gafas de realidad virtual utilizadas para el estudio. Imagen extraída de: www.vive.com/eu/comparison/

Para la evaluación de los espacios, existía una limitante de la experiencia inmersiva de los espacios, es decir, al no existir físicamente las salas de espera de pediatría se recurrió al uso de tecnología para hacer presentes los espacios utilizados para el estudio. Para poder introducir a los participantes al estudio se usaron unas gafas de realidad virtual (imagen 1) de alta resolución (Head-Mounted display, HMD), se mostraron representaciones de espacios renderizados en calidad fotorrealistas, además de introducir sonidos y olores que acompañaban la visualización de los espacios.

El estudio examinó el efecto que tenían las configuraciones de ciertas salas de espera pediátricas para los niveles de estrés de la muestra de personas que se utilizó, que en este caso fueron los padres y madres que tienen que estar con sus hijos. Los resultados del estudio revelan información sobre el uso de las señales fisiológicas como métricas objetivas del espacio, del impacto, de los HMD para visualizar y escuchar como un ambiente inmersivo multisensorial (véase imagen 2).

Imagen 2. El estudio se realizó con padres y madres que tienen que estar en salas de espera pediátricas. Foto extraída del artículo original.

A grandes rasgos, los resultados revelan la utilidad que puede tener la combinación de las métricas de medición del estrés y los dispositivos para crear la experiencia inmersiva de los participantes. Las conclusiones de este estudio pueden ser de interés para una amplia audiencia, como académicos y profesionistas que utilizan la realidad virtual, los involucrados en el diseño y la gestión de centros de salud, arquitectos y diseñadores, así como académicos que buscan investigar en el uso de estas señales. Todos ellos podrán encontrar datos relevantes sobre su aplicación. Finalmente, este tipo de estudios contribuyen y muestran empíricamente la importancia de ciertas acciones para reducir los niveles de estrés de los usuarios de espacios presentes en hospitales y clínicas.

Los autores

Juan Carlos Rojas es Doctor en Diseño, Fabricación y Gestión de Proyectos Industriales, y tiene una Maestría en Diseño Industrial e Innovación de Productos. Es profesor de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño, del Tecnológico de Monterrey. Sus intereses académicos y de investigación son: Liderazgo para la innovación en diseño de productos; investigación en diseño emocional y afectivo por medio de neurotecnologías, así como la innovación y el desarrollo de nuevos productos. jcrojasl@tec.mx

Juan Luis Higuera Trujillo es investigador en el Instituto de Tecnologías Centradas en el Humano, de la Universidad Politécnica de Valencia. Es Doctorando en Arquitectura, Edificación, Urbanística y Paisaje, y tiene una Maestría en Ciudad y Arquitectura Sostenibles. Su línea de investigación se centra en el diseño y evaluación emocional de espacios a través de Neurociencia y Realidad Virtual. jlhiguera@i3b.upv.es

Referencias

Campbell, J., & Ehlert, U. (2012). Acute psychosocial stress: Does the emotional stress response correspond with physiological responses? Psychoneuroendocrinology, 37(8), 1111– 1134.

Gates, J. (2008). An inquiry: Aesthetics of art in hospitals. Australian Family Physician, 37(9), 761–763.

Higuera-Trujillo, J. L., Montañana i Aviñó, A., & Llinares Millán, C. (2017). User evaluation of neonatology ward design: An application of focus group and semantic differential. HERD: Health Environments Research & Design Journal, 10(2), 23–48.

Lazarus, R. S., & Folkman, S. (1984). Stress, appraisal, and coping. New York, NY: Springer.

Ulrich, R. S. (1991). Effects of interior design on wellness: Theory and recent scientific research. Journal of Health Care Interior Design, 3(1), 97–109.

 

 

DEJA UN COMENTARIO

Por favor agrega un comentario!
Favor de ingresar tu nombre