Por Javier Izquierdo Reyes
Artículo de divulgación

Si bien la conducción autónoma ha sido un tema originalmente planteado en la ciencia ficción, hoy en día esto está cambiando, convirtiéndose en una realidad. Pese a que aún no se logra que un vehículo se conduzca de forma autónoma, es decir sin conductor, hoy es más común escuchar sobre esta tecnología, gracias a empresas como Tesla o Faraday.

Pero, para esto, ¿qué es un vehículo autónomo y qué tipos de autonomía existen?
Básicamente, un vehículo con algún grado de autonomía es aquél que tiene la capacidad de tomar el control de ciertas funciones que tradicionalmente tomaría un conductor humano. Sin embargo, la Asociación de Ingenieros Automotrices (SAE, por sus siglas en inglés) han establecido un marco de referencia para ubicar el nivel de autonomía que un coche puede tener, el cual puede ir desde un nivel 0, hasta un nivel 5 (aún inexistente). En la Figura 1 se pueden observar los seis diferentes tipos de autonomía establecidos y acordados por la SAE para clasificar a los vehículos autónomos.

Figura 1. Niveles de autonomía según la Asociación de Ingenieros Automotrices.

Un poco de historia respecto a la conducción autónoma
En los últimos años ha resurgido un gran interés por lograr que los vehículos autónomos sean una realidad tangible en el parque vehicular del mundo, esto se debe a que el poder computacional ha aumentado en los últimos años, lo que permite mayor procesamiento de información en menor tiempo.

Los primeros acercamientos a la conducción autónoma fueron realizados a partir de los años 80. Uno de los primeros esfuerzos fue el vehículo terrestre autónomo basado en una red neuronal [1] (ALVINN, por sus siglas en inglés). Recientemente en el 2004, el Departamento de Defensa de Estados Unidos impulsó el DARPA Grand Challenge, en el cual se impulsó notablemente el desarrollo de la tecnología autónoma, siendo la Universidad de Stanford la ganadora del primer evento.

Actualmente, la industria automotriz ha incursionado en la investigación y desarrollo de esta tecnología, sin embargo, empresas como Uber o Google mediante su filial Waymo, se encuentran desarrollando tanto hardware como software, siendo la tecnología autónoma un campo de aplicación de alto impacto que ha ayudado a la generación de nuevas empresas en todo el mundo.

La incursión de la conducción autónoma en México
En México, los sistemas de conducción autónoma son poco conocidos por el público general, dado que los vehículos que ya cuentan con tecnología de autonomía nivel 3 son demasiado costosos y aún no existe una gran variedad. Sin embargo, cada vez más empresas están introduciendo sus vehículos con autonomía nivel 2, es decir con mayores sistemas de asistencia al conductor, tales como sistemas de detección de fatiga, autofrenado de emergencia, control inteligente de velocidad entre otros.

Por otro lado, la legislación local no ha incentivado la implementación de mayores niveles tecnológicos ni de seguridad en los vehículos que se venden en el mercado mexicano, lo que representa un rezago frente al entorno mundial, ya que en países como Estados Unidos, o en la Unión Europea, ya se está trabajando en la legislación para generar un marco legal en el uso de esta tecnología.

Desde el aspecto tecnológico, la conducción autónoma es un reto que puede ser solventado con tecnologías ya existentes como cámaras, radares, láseres, GPS, etcétera. Y, pese a que la infraestructura del país representa otro gran reto, la ingeniería mexicana en Inteligencia Artificial puede ser capaz de alcanzar niveles de conducción autónoma de nivel 4.

La oportunidad para México
Una prueba de vehículo autónomo fue realizada por el doctor Raúl Rojas, quien, junto con su equipo, desarrollaron en la Universidad Libre de Berlín un vehículo [2] que fue probado en un trayecto desde la ciudad de Nogales, Sonora, hasta la Ciudad de México de forma totalmente autónoma, alcanzando velocidades de hasta 170 kilómetros por hora. En un esfuerzo por fomentar y adecuar los vehículos inteligentes a nuestro país, el Dr. Raúl Rojas regaló, a varias universidades de México, prototipos a escala para pruebas y desarrollo de algoritmos que permitan en un futuro el desarrollo de tecnología mexicana y de nuevas empresas en este sector.

Las universidades y centros de investigación del país están integrándose para competir a nivel mundial en este tema. El Tecnológico de Monterrey está realizando diversos proyectos de investigación y desarrollo en sus diferentes campus. En Ciudad de México, por ejemplo, el proyecto ADMAS [3] busca la forma de mejorar y adaptar los sistemas de los vehículos inteligentes al contexto mexicano, así como entender la aceptación de la tecnología por parte de los usuarios.

Si bien la mayor parte de las empresas automotrices han anunciado el lanzamiento de sus prototipos autónomos para el año 2020 en países desarrollados, la realidad es que la transición será paulatina en casos como el de México, que tardará más años para que su uso de forma masiva sea una realidad. Sin embargo, el desarrollo de hardware y software, o el planteamiento en el cambio de paradigma del uso del automóvil abre una amplia gama de posibilidades que pueden ser aprovechadas dado que México es la séptima potencia armadora de vehículos.

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El autor de este artículo es Ingeniero en Comunicaciones y Electrónica por el Instituto Politécnico Nacional. Actualmente es alumno del Doctorado en Ciencias de Ingeniería del Tec de Monterrey, Campus Ciudad de México. Es profesor de cátedra y coordinador de escuderías Borregos CCM Electratón y EcoShell, así como encargado del Proyecto ADMAS, con interés en visión robótica, machine learning, telecomunicaciones y mecanismos aplicados a vehículos inteligentes. Ha participado en diversos foros y congresos nacionales e internacionales. jizquierdo.reyes@itesm.mx

Referencias
[1]  D. a Pomerleau, “Alvinn: An autonomous land vehicle in a neural network,” Adv. Neural Inf. Process. Syst. 1, pp. 305–313, 1989.

[2]  R. Rojas and J. Rojo, “Spirit of Berlin: An Autonomous Car for the DARPA Urban Challenge Hardware and Software Architecture,” retrieved Jan, pp. 1–25, 2007.

[3]  J. Izquierdo-Reyes, R. A. Ramirez-Mendoza, M. R. Bustamante-Bello, S. Navarro-Tuch, and R. Avila-Vazquez, “Advanced driver monitoring for assistance system (ADMAS),” Int. J. Interact. Des. Manuf., Sep. 2016.

 

 

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