Por José Antonio Hernández Company*

Desde mediados de la década pasada creció el interés académico por estudiar el clientelismo y la compra de votos. Autores como Susan Stokes (profesora de la Universidad de Chicago) y Herbert Kitschelt (profesor de la Universidad de Duke) elaboraron teorías notables para explicar estos fenómenos.

De acuerdo con estas teorías, dos factores principales incentivan enormemente a los partidos políticos a establecer relaciones clientelares con los votantes: la pobreza (los ciudadanos pobres tienden a valorar enormemente bienes y servicios públicos que los partidos políticos pueden ofrecer rápidamente durante o poco después de la campaña electoral) y la competitividad electoral (el voto de una sola persona puede decidir al ganador cuanto más reñida sea la contienda, por ello los partidos tenderán a comprar estos votos decisivos). A pesar de su utilidad para comprender el fenómeno del clientelismo, estas teorías no logran explicar muy bien por qué algunos partidos son más eficientes que otros en comprar votos.

En México, como mostraré a continuación, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha mostrado ser bastante eficaz en manipular programas sociales a lo largo y ancho del país, sobre todo aquellos que son administrados a nivel estatal y local (como el Seguro Popular). Esto le ha permitido movilizar al electorado de manera clientelar. Partidos como el Partido Acción Nacional (PAN) o el Partido de la Revolución Democrática (PRD), en cambio, han mostrado más dificultades para manipular estos programas públicos. ¿Por qué? ¿Qué explica el que, a pesar de enfrentar a los mismos electores en los mismos distritos electorales, sólo el PRI pueda hacer esta manipulación clientelar de los programas públicos?

En un trabajo que será publicado este año (“Contextual Incentives Are Not Enough: Clientelistic Capacity and the Politics of Enrollment in Mexico’s Seguro Popular”) argumento que las respuestas a las preguntas del párrafo anterior se pueden encontrar examinando el contexto bajo el cual se originaron los partidos políticos mexicanos. Los fundadores del Partido Nacional Revolucionario (hoy el PRI) consideraron muy importante centralizar el poder en un contexto en donde dominaban caciques y gobernadores con gran autonomía. El PRI, con su organización amplia en todo el territorio (lograda, al menos, en la década de 1940), fue el instrumento que permitió esta centralización del poder – ejemplo de ello fue que los nuevos hombres fuertes locales, personas como Gonzalo N. Santos o Maximino Ávila Camacho, dependieron enormemente del apoyo partidista para enriquecerse y gobernar sus estados. Curiosamente, cuando las elecciones se volvieron competitivas hacia finales del siglo pasado, esta organización tan robusta permitiría al PRI ser bastante efectivo en manipular programas sociales con fines clientelares. El contexto bajo el cual surgieron el PAN y el PRD -partidos de oposición al régimen autoritario- desmotivaron a los fundadores de estos partidos a crear organizaciones fuertes que pudieran competir al tú por tú contra el PRI. El resultado fue que, al llegar la democracia y la competitividad electoral, estos partidos no contaron con las estructuras necesarias para establecer relaciones clientelares con los votantes.

Para probar el argumento anterior utilicé datos de afiliación al Seguro Popular (entre 2002 y 2010) y una estrategia econométrica llamada “regresión discontinua”. Mi objetivo fue demostrar que si bien la población objetivo de este programa público son personas de escasos recursos, el PRI es el único partido que logra manipular la afiliación al Seguro Popular en distritos muy competidos. La siguiente figura muestra, a grandes rasgos, los resultados de la regresión discontinua. Las gráficas del lado izquierdo de la figura muestran el número promedio de personas afiliadas al programa y del lado derecho el porcentaje de personas afiliadas respecto a la población municipal. Cada punto muestra el promedio (lado izquierdo) o porcentaje (lado derecho) de afiliación al Seguro Popular en los municipios donde el partido respectivo gana o pierde la elección en rangos de 1% de votos. Lo importante es observar que no hay brincos sustantivos en afiliación a la izquierda o derecha de la línea vertical para el caso del PAN y PRD, pero sí para el caso del PRI. Donde el PRI gana elecciones municipales por muy poco se nota un brinco notable en la afiliación; este partido, por ende, manipula este programa público -y seguramente lo hace con objetivos clientelares en mente.

Panel A: Afiliados (PAN)                                          Panel B: % población afiliada (PAN) 

 

Panel C: Afiliados (PRD)                                          Panel D: % población afiliada (PRD)

  

Panel E: Afiliados (PRI)                                           Panel F: % población afiliada (PRI)

 


* El autor de este artículo es profesor investigador de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno, del Tec de Monterrey. E
s Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Chicago y miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

 

DEJA UN COMENTARIO

Por favor agrega un comentario!
Favor de ingresar tu nombre