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Por Sebastián Morán Guillén
Ciencia Amateur

Las pequeñas y medianas empresas (conocidas por su acrónimo PYMES) son entidades independientes, creadas para ser rentables, que no predominan en la industria a la que pertenecen, y cuya venta anual no excede de los 2 millones de pesos mexicanos. El determinado valor es actualizado regularmente, con un número específico de personas que la conforman y, como toda empresa, tiene aspiraciones, realizaciones, bienes materiales y capacidades técnicas y financieras, todo lo cual, le permite dedicarse a la producción, transformación y/o prestación de servicios para satisfacer determinadas necesidades y deseos existentes en la sociedad.

De acuerdo con el sistema de información empresarial mexicano (SIEM), las empresas se clasifican según se muestran en el siguiente Cuadro 1:

Las características de la pequeña empresa se pueden resumir en: componente familiar, falta de formalidad, falta de liquidez y problemas de solvencia. Los rasgos que comparten son que operan con escalas bajas de producción, utilizan tecnologías adaptadas, son de propiedad familiar y su financiamiento procede de fuentes propias. Las actividades se integran con un solo departamento, en el cual se realizan las ventas, administración y producción, todas estas bajo el mando de la misma persona.

Generalmente el sector en el que son empleadas las PYMES son bajo sus metodologías de trabajo con base en la experiencia que ya tienen en el sector en el que son empleadas; por ello, los procesos que llevan a cabo son de forma empírica, haciendo que dependan completamente de las personas que crean estas empresas, y no de sistemas optimizados y tecnológicamente avanzados que aseguren su correcta ejecución y mejores estándares de logro de niveles como lo son calidad, productividad, competitividad y sustentabilidad.

En algunos casos, es posible que las PYMES sean muy difíciles de llevar a cabo, debido a que particularmente sus colaboradores o dueños no elaboran ni ejecutan un plan de negocios bien desarrollado, ni tampoco los objetivos de la empresa, o mucho menos un futuro no lejano, para que ésta pueda levantarse sin ningún problema.

En los últimos años, las PYMES en México se han ido adaptando con la tendencia digital, como lo es la adopción de la transformación digital. El 2020 fue un parteaguas de la digitalización, pues obligó a casi todas las PYMES a migrar de plan de trabajo, lo cual
ha llevado a adoptar esta cultura a varias organizaciones. Esta nueva adaptación resulta favorable para el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas debido a que les permite optimizar y mejorar sus procesos.

Este panorama puede ayudar a que las empresas pequeñas y medianas logren soportar la
demanda de los clientes y ayudarles a ser competitivas. Pero así como trae consigo nuevas
mejoras, al mismo tiempo van a tener nuevas dificultades o retos que implican un cambio de cultura en el ambiente laboral y en la estrategia de negocios. En algunos casos es por estos retos que se les presentan a los emprendedores o inversionistas de las PyMES que deciden no cambiar a un modelo de negocios digital que les permita tener una ventaja competitiva sobre las otras empresas y darse a conocer de una manera mas rápida por las redes sociales sin tener que esperar que la gente los conozca de una manera ambigua y prefieren hacer esto por miedo a los retos.

Un dato que arroja Forbes a través de una encuesta realizada a empresas en México, afirma que el 22% necesitan ayuda para esta nueva adaptación, pero prefieren no pagar y seguir con sus modelos de negocios ya establecidos.

Lo que es recomendable para las nuevas microempresas es que no tengan miedo a los retos que se les presenten, ya que esto hará difícil su crecimiento. Sin embargo, una vez ya llegado al éxito, van a estar compitiendo con los mejores empresarios en el país. Con un óptimo modelo de negocios, una buena planeación estratégica, y saber cual será la demanda, es como esta implementación se llevará a cabo de una manera mas fácil para las pequeñas y medianas empresas.

El autor

Sebastián Morán Guillén es alumno de la carrera de Ingeniería Industrial y de Sistemas, del Tecnológico de Monterrey. Correo: A01730754@itesm.mx. Este artículo de Ciencia Amateur es producto de su proyecto final en la asignatura “Finanzas personales y empresariales”.

Asesor

Jorge Adrián Meyrán Woo. Director de Programa Académico de la Licenciatura en Administración Financiera, en el Departamento Académico de Contabilidad y Finanzas, de la Escuela de Negocios, Campus Querétaro.

Referencias

  • Arriaga-López, F. G., Ávalos-Cueva, D., & Martinez-Orozco, E. (2017). Propuesta de estrategias de mejora basadas en análisis FODA en las pequeñas empresas de Arandas, Jalisco, México. Ra Ximhai, 13(3), 417-424.
  • Okabe, T. (2016). Un análisis comparativo del sistema de garantía del financiamiento para las Pymes en México y Japón. Expresión Económica. Revista de análisis, (23), 7-27.
  • Lecuona Valenzuela, R. (2009). El financiamiento a las Pymes en México: La experiencia reciente. Economía UNAM, 6(17), 69-91.
  • Olivos, P. C., Carrasco, F. O., Flores, J. L. M., Moreno, Y. M., & Nava, G. L. (2015). Modelo de gestión logística para pequeñas y medianas empresas en México. Contaduría y administración, 60(1), 181-203.

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