Por José Hermilo Elizondo
Ciencia Amateur

¿Te has dado cuenta de que cuando ves a una persona sonreír respondes con una sonrisa inmediatamente, muchas veces sin pensarlo? Este es uno de varios reflejos involuntarios que tenemos los humanos y que son desencadenados de manera inconsciente de acuerdo con lo que vemos. Se cree que este reflejo funciona como una habilidad social para empatizar con las personas que nos rodean.

Este reflejo en específico no está relacionado con el procesamiento de las imágenes y tiene una fisiología distinta. De hecho, en la vía visual, desde los ojos hasta la parte posterior de nuestro cerebro, este reflejo se separa antes de llegar a la corteza visual (área donde se procesa lo que vemos y donde se vuelve consciente lo que nos rodea), debido a esto no estamos enterados de que respondemos a una sonrisa con otra.

Tan inconsciente es esta respuesta que, hasta personas que presentan el tipo de ceguera llamada cortical, que es la causada por un daño en la corteza visual primaria (área de nuestro cerebro que se encarga de la visión y que se encuentra en la parte posterior del cerebro), también la presentan y reaccionan de la misma manera que tú reaccionas a una sonrisa. Esto sucede porque el daño se encuentra en el centro donde los estímulos que reciben nuestros ojos son interpretados en imágenes.

Las personas con ceguera cortical no pueden ver, pero si pueden reaccionar de manera involuntaria a una sonrisa o a una cara, expresando diferentes emociones.

El sentido de la visión ha sido una de las principales maneras en que el ser humano percibe, conoce, entiende y recuerda el mundo que le rodea. La vista es uno de los sentidos más desarrollados y no solamente para detectar objetos o imágenes, sino que también se relaciona procesos fisiológicos como el hambre, la atracción y ciertos reflejos que nos ayudan a sobrevivir y convivir con otros seres.

¿Cómo funciona la visión?

Al ser ésta el sentido del que los humanos más dependen, es también uno de los más complicados de entender.

Cada ojo tiene su campo de vista que se puede dividir en externo e interno. Los campos visuales externos de ambos lados se proyectan a la parte nasal de la retina; y los campos visuales internos se proyectan hacia la parte temporal (externa) de la retina. Aquí las células convierten la luz y el color a impulsos nerviosos que van a viajar a través del nervio óptico.

Es importante destacar que los impulsos que se generaron en la parte nasal de la retina se cruzan al lado opuesto (así el campo visual derecho de ambos ojos se encuentra del lado izquierdo). Después de cruzarse viajan hasta la corteza visual primaria que se encuentra en la parte posterior del cerebro (lóbulo occipital). En esta área es donde se decodifica el impulso eléctrico en imágenes, formándose así una representación consciente de lo que nos rodea. Antes de llegar a la corteza visual el impulso tiene una conexión con el cuerpo geniculado lateral (tálamo óptico), de aquí puede seguir unas rutas alternativas que se ven implicadas en los reflejos y funciones inconscientes visuales.

De acuerdo a la evidencia científica, cuando los estímulos visuales de los conos y bastones, -que son células que reciben el color y luz de nuestro alrededor y lo convierten en un impulso nervioso que viaja hasta nuestro cerebro y se interpreta en imágenes, formas y colores-, hacen sinapsis en el cuerpo geniculado lateral (una estructura en el cerebro donde se condensan neuronas), se pueden desviar a otras zonas de la corteza u otras estructuras cerebrales y no sólo a la corteza visual primaria.

Por esto, en diversos experimentos, personas con ceguera cortical que son cuestionadas sobre colores, formas o movimientos de objetos puestos frente a ellos, aciertan en un porcentaje mucho mayor que por azar. De igual manera estos individuos mantienen reflejos visuales, por ejemplo, cuando nos agachamos, movemos o esquivamos un objeto que se dirige hacia nosotros a una gran velocidad como si nos lanzaran un balón, y sin saber exactamente qué es lo que viene hacia nosotros nos protegemos la cara y tratamos de esquivarlo. Otro reflejo que se mantendría sería el mimético o imitación de emociones, que coloquialmente se conoce como contagio emocional y es inconsciente.

Te has puesto a pensar ¿por qué cuando percibes que alguien está enojado, alterado o feliz tú reaccionas de la misma manera? Por esto una persona con ceguera cortical sigue reaccionando a estos estímulos y aunque refieran no ser capaces de ver nada, pueden percibir toda esta información visual de manera inconsciente.

Mientras leíste este artículo, ¿te diste cuenta de los movimientos de tus ojos, tu respiración, tu ritmo cardiaco, o de tu estado en general?, muy posiblemente tu respuesta es no. Esto sucede porque las anteriores son funciones inconscientes que lleva a cabo nuestro cerebro, no las procesamos todo el tiempo y no nos damos cuenta cuando lo hacemos.

En el caso de la ceguera cortical lo que se encuentra dañado es la visión consciente, por lo que no se puede interpretar los estímulos en imágenes y por lo tanto no se puede ver, pero como las vías de reflejos inconscientes no están dañadas, permiten que una persona con este padecimiento pueda “ver” sin darse cuenta.

Autor:

José Hermilo Elizondo Villarreal. Estudiante del 4to semestre de la carrera de Médico Cirujano. Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud. Tecnológico de Monterrey. Campus Monterrey.

Asesor editorial:

Jesús Eduardo Elizondo Ochoa. Doctor en Biotecnología (Tecnológico de Monterrey), Doctor en Odontología, mención Doctor Internacional (UIC-Barcelona). Profesor-investigador de la Escuela de Ingeniería y Ciencias y de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (CONACyT). Contacto: je.elizondo@tec.mx

Referencias:

Celeghin, H., Bagnis, A., Diano, M., Mendez, C., Costa, T., Tamietto, M.. (2019). Functional neuroanatomy of blindsight revealed by activation likelihood estimation meta-analysis. Neuropsychologia, 128, 109-118.  doi: https://doi.org/10.1016/j.neuropsychologia.2018.06.007

Mui, P., Goudbeek, M. B., Roex, C., Spierts, W., & Swerts, M. (2018). Smile Mimicry and Emotional Contagion in Audio-Visual Computer-Mediated Communication. Frontiers in psychology, 9, 2077. doi: 10.3389/fpsyg.2018.02077

Koening, L., Ro, T.. (2019). Dissociations of conscious and unconscious perception in TMS-induced blindsight. Neuropsychologia, 128, 215-222. doi: https://doi.org/10.1016/j.neuropsychologia.2018.03.028

Kinoshita, M., Kato, R., Isa, K., Kobayashi, K., Onze, H., Isa, T.. (2019). Dissecting the circuit for blindsight to reveal the critical role of pulvinar and superior colliculus. Nature. doi: https://doi.org/10.1038/s41467-018-08058-0

DEJA UN COMENTARIO

Por favor agrega un comentario!
Favor de ingresar tu nombre