Por José Manuel Nieto Jalil
Artículo de Opinión

Hace algunos años Elon Musk y Mark Zuckerberg anunciaron que su próxima conquista era fusionar la mente humana con una computadora, alcanzar el transhumanismo. Casi en forma automática, los expertos en bioética pidieron que se actualizaran las políticas para evitar intromisiones a niveles tan íntimos.

En marzo del año pasado Elon Musk, el creador de PayPal, SpaceX, Tesla Motors, SolarCity o Hyperloop, anunció que su nueva empresa Neuralink, tiene como objetivo y está trabajando en desarrollar sistemas cognitivos para permitir que los cerebros humanos puedan conectarse, fusionar e interactuar con las computadoras. Anunció que ya se está trabajando en vincular el cerebro humano con una interfaz a través de la creación de dispositivos de tamaño micrométrico.

El objetivo de la compañía, según anunció Musk, era en un primer momento traer algo al mercado que ayude a las personas con ciertas lesiones cerebrales graves, tales como accidentes cerebrovasculares, lesiones de cáncer, problemas congénitos, entre otros. Posteriormente, su objetivo sería trabajar en posibilitar la comunicación entre el cerebro humano de forma directa e inalámbricamente con la nube.

Según los expertos, la inteligencia artificial y el aprendizaje automático crearán ordenadores tan sofisticados y divinos que los humanos necesitarán implantar cordones neuronales en sus cerebros para mantenerse actualizados.

Finalmente, en el mes de julio, Elon Musk y su equipo de trabajo, presentaron uno de sus primeros avances, una interfaz de hilos cosidos al cerebro para ayudar a pacientes con miembros amputados a mover sus prótesis robóticas con el pensamiento. La presentación tuvo lugar en San Francisco y podría pasar a la historia por haber dado un gran paso en la creación de cyborgs, la simbiosis entre inteligencia humana y artificial (IA).

La tecnología consta de dos partes:

  • Por un lado está la implantación de un diminuto microchip de cuatro por cuatro milímetros en el cerebro, que estará conectado a miles de hilos microscópicos más delgados que el cabello humano, y compuesto por miles de electros que estarán insertados directamente al cerebro a través de cuatro agujeros perforados en el cráneo. Los electrodos deberán monitorizar unos llamados picos neurales, es decir, los impulsos eléctricos que indican la actividad cerebral. El chip, conocido como Sensor N1, podrá leer desde el cerebro e influir en su comportamiento.
  • Por otro lado está el robot desarrollado para insertar y coser estos hilos al cerebro a razón de seis hilos (192 electrodos) por minuto. La combinación de ambas proporciona un cableado que tiene como principal ventaja que evita los vasos sanguíneos, lo que reduce los aspectos negativos en caso de respuestas inflamatorias.

Esta tecnología no es una idea nueva, actualmente ya existen interfaces parecidas, pero Neuralink es mucho menos invasiva y dañina que los sistemas existentes. La idea es que los electrodos se conecten con el cerebro a través de la tecnología láser, y que externamente los hilos acaben en una especie de interruptor que se coloca detrás de la oreja (parecido a un audífono) que a través de conexión Bluethooth o USB pueda conectarse con nuestro celular, que tendrá una aplicación para gestionar todo el programa.

Por lo pronto, la tecnología de Elon Musk ya ha sido probada en ratas y monos con un alto nivel de éxito, y por supuesto quieren comenzar las pruebas en personas en el segundo semestre de 2020. Ahora sólo falta obtener la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos, el regulador médico de E.U.

En los primeros experimentos de la compañía se insertaron 3 mil electrodos en el cerebro de ratas y la cifra podría aumentar a 10 mil. En sus primeras fases esta tecnología se enfocará para pacientes con miembros robóticos, pero se quiere ampliar para enfermos que han perdido el habla o el oído para acabar realizando interfaces comerciales que nos permitan manejar a cualquiera desde nuestro celular o nuestra computadora tan sólo con la mente.

Elon Musk, es el creador de SolarCity, una compañía dedicada al aprovechamiento de la energía solar; de PayPal, la plataforma de pago online más famosa del mundo; de Tesla Motors, la marca referencia en coches eléctricos; de SpaceX, firma con la que acaba de probar los cohetes más potentes del mundo; de Hyperloop, que son, básicamente, tubos gigantes al vacío pensados para transportar mercancías y pasajeros más rápido que los actuales trenes de alta velocidad; de OpenAI, una organización sin ánimo de lucro que quiere impulsar la inteligencia artificial amigable; y de The Boring Company, que vende desde gorras a lanzallamas para uso recreativo.

Gracias a este invento, los responsables del proyecto creen que están en condiciones de asegurar que en cuestión de dos años una persona, con sólo pensar una frase, automáticamente se escribirá en el ordenador. El objetivo de la empresa, es generar hasta cien palabras por minuto, un hito teniendo en cuenta que una persona, con sus dedos sobre la pantalla táctil de un teléfono móvil, puede escribir unas 27 palabras por minuto, es decir, unas cuatro o cinco veces más rápido. Utilizar una computadora sólo con el pensamiento o cualquier aparato conectado, como la televisión, el refrigerador y, por supuesto, el celular, sólo con un pensamiento. Esa es la verdadera naturaleza y ambición de Neuralink.

En resumen, entre las primeras aplicaciones prácticas que Musk y su equipo atisban para la tecnología de Neuralink destacan su intención de restaurar la capacidad de hablar, escuchar o moverse a personas que han perdido dichas capacidades, así como la de tratar diversas afecciones mentales. Otro campo prometedor en la investigación de implantes es la devolución de la vista a las personas que se han quedado ciegas pero que conservan el córtex visual cerebral.

La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (DARPA) de EU hace tiempo que está interesada en la neurotecnología con fines militares. DARPA se está preparando para un futuro en que la combinación de sistemas no tripulados, inteligencia artificial y ciber operaciones pueda llevar a que los conflictos se desarrollen en horizontes de tiempo demasiado cortos como para que los humanos los gestionen de forma eficaz sólo con la tecnología actual.

Los resultados de Neuralink y Musk son prometedores, pero evidentemente les abrirá la puerta a muchos y nuevos peligros. Si hoy en día ya hay ataques informáticos que se aprovechan de dispositivos conectados a la nube y el IoT, da miedo pensar lo que pueda pasar cuando sean nuestros cerebros los conectados. En cualquier caso, Musk aún tiene bastante tiempo por delante para ir resolviendo estas incógnitas.

Con independencia de si la motivación para construir interfaces cerebro computadora es militar, médica, de ocio, o para comunicarse con la inteligencia artificial, los observadores creen que la entrada de Musk dará un impulso a esta nueva área tan prometedora.

Sobre el autor

El doctor José Manuel Nieto Jalil es Director de Mecatrónica de la Escuela de Ingeniería y Ciencias en el Tecnológico de Monterrey, campus Sonora Norte.

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