Por Edmundo Cázarez.


 

Internet es una red formada por muchas redes, donde cada una usa el protocolo IPv4 para dar identificadores únicos a cada uno de los dispositivos que se conecten a la misma.

IPv4 tiene un espacio de direcciones de 32 bits (aproximadamente 4.3 mil millones de direcciones), y su propósito inicial era hacer funcional la red Arpanet, un proyecto del Departamento de Defensa de Estados Unidos, formada por computadoras de algunas universidades y del gobierno de aquel país.

Cuando llegó el “boom” de Internet, fue evidente que las direcciones no serían suficientes: se estima que hay 17.6 mil millones de dispositivos conectados, la mayoría compartiendo direcciones IPv4, con problemas como una menor calidad en los servicios de Internet, limitaciones para los usuarios, dificultad para establecer responsables en la comisión de delitos informáticos, limitando la innovación a través de Internet y a los proveedores de servicios de Internet para crecer sus redes y llevarlas a nuevos usuarios. Según algunos, para 2020 habrá 50 mil millones de dispositivos en Internet.

Ante estos problemas con IPv4, la Internet Engineering Task Force diseñó IPv6, con direcciones de 128 bits y 3.4×10^38 direcciones, equivalente a 7.9×10^28 veces el tamaño de IPv4. Tal diseño implica que los protocolos no son interoperables: Un dispositivo que sólo usa IPv4 no puede comunicarse con uno que solo usa IPv6 y viceversa. Para salvar esta situación, hay mecanismos de transición que se usan en distintos entornos de las redes cuando se adopta IPv6.

IPv6 permite que Internet crezca sin limitaciones al no compartir direcciones ni degradar los servicios, simplificando la creación de aplicaciones y servicios.

Cambiar de IPv4 a IPv6 tomará varios años, tal vez décadas, ya que hay dispositivos, redes y aplicaciones que solo usan IPv4 y cambiarlas a IPv6 implica problemas operativos. Por fortuna, los ciclos de renovación tecnológica que ocurren en las empresas y organizaciones permite cambiar equipos y actualizar las redes y las aplicaciones sobre ellas.

Más que “migrar a IPv6”, debemos pensar en “adoptar IPv6”, ya que coexistirán por un largo tiempo.


 

DATOS:
El autor es ingeniero en Sistemas Computacionales por el Tecnológico de Morelia, con Maestría en Ciencias de la Computación por el Tecnológico de Monterrey. Es gerente de Recursos de Numeración de Internet en NIC México, y participa en las reuniones de LACNIC, ayudando en la definición de políticas de uso de los Recursos de Numeración de Internet en la Región.

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