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Por Guillermina Benavides y Yolanda Montes
Artículo de divulgación

En México la participación laboral de las mujeres de 25 a 54 años, edad crítica para la crianza de los hijos, ha aumentado desde 42% en 1995 hasta 56% en 2018 (OCDE, 2018). Los indicadores referentes al uso del tiempo reflejan que las mujeres mexicanas dedican un total de 383 minutos diarios al trabajo del hogar, incluyendo labores domésticas, de cuidados y organización, mientras que los hombres dedican 137 minutos (OCDE, 2018).

La incorporación de las madres a la vida laboral trajo consigo un nuevo paradigma. Sin embargo, el arquetipo patriarcal que le adjudica como obligación la tarea reproductiva del hogar no se modificó (Larguía & Domoulin, 1976). La participación de la mujer en el trabajo remunerado no fue acompañada de la participación del hombre en el ámbito doméstico y familiar.

Las mujeres también enfrentan una cultura adversa en las empresas que obstaculizan su desarrollo profesional, fenómeno conocido como el techo de cristal (Departamento del Trabajo de EUA, 1991). Chinchilla (2006) muestra que los principales factores que inhiben el ascenso de las mujeres en las organizaciones son: priorizar otras actividades, ausencia de políticas de flexibilidad, falta de oportunidades profesionales y responsabilidades familiares.

Otro fenómeno que impide a la mujer ascender a los más altos escaños empresariales es el llamado suelo pegajoso, que se refiere a las trabas que las mujeres enfrentan para ascender organizacionalmente y las mantiene en puestos jerárquicos medios o bajos (Bucio, 2014).

Visualización al año 2040

El trabajo que desarrollamos visualiza cuatro escenarios futuros para del balance de la vida y el trabajo para las familias mexicanas de ingresos medios al 2040. Se realizaron 20 entrevistas semiestructuradas con familias, hombres y mujeres, que viven en el conflicto de conciliar lo laboral con lo familiar. Se realizó un análisis de tendencias para identificar los principales impulsores de cambio que pueden afectar el balance de vida y trabajo para las familias.

Las tendencias que se identificaron se muestran en la tabla siguiente:

Tendencias que afectan los hogares y las estructuras familiares.

Las entrevistas realizadas permitieron identificar dos incertidumbres críticas con un alto grado de incertidumbre e impacto, lo que a su vez derivó en cuatro narrativas de escenarios:

Escenario 1: Mamá, vuelve a casa

Este escenario presenta un contexto de mercado laboral altamente rígido, pero con concesiones para las madres y la permanencia de la familia tradicional como el modelo familiar más común. En México, predomina el esquema de trabajo formal bajo contratos rígidos. Las jornadas son largas por la competitividad que se genera entre los empleados  que se resuelve a favor del empleado con mayor disponibilidad de tiempo y preparación. La mayoría de las mujeres con hijos prefirieron volver a casa al menos parcialmente aprovechando los esquemas laborales de tiempo parcial o del teletrabajo. Esta situación provocó un estancamiento en cuanto a la equidad de género en el trabajo y han reforzado el techo de cristal.

Escenario 2: Nuevas familias, viejos dilemas

Este escenario presenta un contexto de mercado laboral moderadamente flexible, en conjunto con un concepto familiar que ha evolucionado gradualmente a nuevos modelos familiares. Las opciones de teletrabajo y las jornadas más cortas fueron una concesión lograda a cambio de la permanente disponibilidad móvil. El emprendimiento independiente tuvo un fuerte auge hace algunos años, pero la falta de políticas para proporcionar seguridad social y jubilación para los emprendedores hizo que fuera una moda pasajera. Aunque la equidad de género ha progresado, existe un ambiente de discriminación hacia los empleados con hijos. El gobierno obligó a las empresas a otorgar licencias de paternidad y maternidad de igual duración y concesiones por igual a las parejas con hijos.

Escenario 3: Familias emprendedoras

Este escenario presenta un contexto de mercado laboral flexible, junto al modelo de familia tradicional. En el 2040 en México no existen jornadas laborales, todo cuanto hay se asigna por proyecto y se resuelve en el tiempo que se comprometió para la entrega. Los nuevos empleados son altamente productivos gracias a la tecnología y alta preparación, definen sus horarios y pueden trabajar para varias firmas a la vez. Ante la proliferación de la economía del emprendimiento y el colapso de los sistemas de jubilación en años recientes, el gobierno reestructuró las políticas laborales y de salud, por lo que los empleados saben que trabajarán hasta su vejez. Las familias tradicionales aún son el modelo preferido por las parejas, generalmente solo hay un hijo, como máximo dos ante la ausencia de sueldos constantes, seguros de gastos e incertidumbres económicas.

Escenario 4: Emprendedores e independientes

Este escenario presenta un contexto de mercado laboral totalmente flexible, junto a un nuevo modelo familiar en el cual los hijos no son parte. En 2040, el 50% de los trabajos en México son de emprendedores independientes que asumen contratos ante diversas empresas de forma simultánea, de tal forma que acuerdan tiempos de entrega para cada proyecto, pero no tienen un horario comprometido con ninguno de sus empleadores. Las marcadas diferencias entre las posibilidades de crecer profesionalmente entre los padres y madres que trabajan y los empleados sin hijos, en conjunto con la creciente cultura individualista, ha terminado por echar abajo la tasa de fertilidad. Las familias tradicionales son cada vez menos, las parejas prefieren no tener hijos para no mermar su tiempo personal y las posibilidades de crecer en el medio laboral.

  • El futuro del hogar y las estructuras familiares: se refiere a la posible composición familiar y su dinámica de distribución de trabajos en el futuro. Los extremos del eje representarán a la familia tradicional (visión patriarcal) o a la nueva familia (mayor equidad de género).
  • El futuro del mercado laboral: se refiere a la existencia de un mercado laboral rígido frente a un mercado laboral flexible debido al surgimiento de la economía del emprendimiento.

las tendencias marcan que la equidad de la mujer y el hombre no se logrará en este siglo XXI

Reflexiones finales

El análisis mostró que las tres variables clave para generar balance en la vida y el trabajo de los padres y madres de familia mexicanos son: el nivel de la carga del trabajo del hogar, el grado de equidad para distribuirlo en la pareja, y la flexibilización de las demandas laborales. Para lograr el balance entre la vida laboral y la vida familiar es necesaria la coordinación de los tres actores principales del conflicto: el Estado, las empresas y los padres y madres, en una misma dirección.

El primer hallazgo que trajo consigo la generación de escenarios, fue el hecho de que en ninguno de ellos se logra la equidad de género en el contexto laboral. A excepción de aquel en el que se deja de lado la paternidad y maternidad permite un ambiente de equidad en el hogar. Lo cierto es que las tendencias marcan que la equidad de la mujer y el hombre no se logrará en este siglo XXI, y aunque es claro que la ideología patriarcal esta cambiando, lo hace de forma lenta.

Pese al alto número de entrevistadas que asumen como un botín de batalla ganada concesiones laborales dirigidas exclusivamente a las madres de familia trabajadoras, como la licencia de maternidad, los tiempos parciales, los esquemas de teletrabajo; el estudio concluye que son sin duda mecanismos que consolidan la situación de subordinación laboral de la mujer.

La cadena de mecanismos sociales que mantienen a la mujer en el hogar, funcionan casi como una suerte de cautiverio. La distribución actual de las responsabilidades del hogar es el motor de la “doble presencia”, que hace el “suelo pegajoso” infranqueable; y aunque una mujer escape, siempre estará ahí el “techo de cristal” para mantenerla en ciertas labores, en ciertas profesiones y en ciertos niveles, que serán en conjunto los principales artífices de la brecha salarial de género. La cadena es, en otras palabras, un ciclo interminable de injusticias sociales que sólo puede acabarse con la participación consciente, y entusiasta de los hombres, cuando entiendan que la calidad de vida de la mujer y la posibilidad de que se desempeñe profesionalmente de forma plena, son una oportunidad social, y por tanto, una causa común.

Para lograr la participación del hombre en la redistribución de las labores del hogar, es indispensable la participación del Estado y la empresa. El primero, creando programas sociales y con un actuar legislativo dirigido y dispuesto a influir en las estructuras familiares a favor de la equidad de género; y las empresas, asumiendo dentro de su propia ideología, y transmitiendo a partir de sus horarios, concesiones laborales y prácticas profamilia.

¿Quieres saber más?

Este artículo de divulgación está basado en el artículo de investigación:

Benavides Rincón, Guillermina y Yolanda Montes Martínez, Work/family life by 2040: Between a gig economy and traditional roles, Futures, Vol 119, 2020, 102544, https://doi.org/10.1016/j.futures.2020.102544.

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