Por Irene Martín-Estal y Fabiola Castorena
Artículo de divulgación científica

Actualmente, el alcohol es la sustancia adictiva más usada y aceptada socialmente. Es una de las drogas más consumidas en el mundo, incluso durante el embarazo (WHO, 2018). El consumo de alcohol es un gran problema social y económico a nivel global, debido a su dependencia y a los elevados costos del tratamiento clínico (Chudley et al., 2005; Henriksen et al., 2004).

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2016 aproximadamente 3 millones de personas murieron a causa del consumo de alcohol, y en 2018 hasta 2.3 billones de personas consumieron alcohol en el mundo, de las cuales el 9.8% eran mujeres que consumieron alcohol durante el embarazo (WHO, 2018). Sin embargo, todas estas estadísticas de consumo de alcohol muestran cifras enmascaradas, pues es muy difícil obtener cifras reales de consumo de alcohol durante el embarazo, ya que por medio de cuestionarios muchas veces las mujeres no cuentan toda la verdad, ya sea por vergüenza y/o por miedo al rechazo, y en numerosas ocasiones por la falta de datos reales.

México es un ejemplo de posibles inconsistencias en estos datos. Si observamos las estadísticas mundiales, éste figura como un país con consumo mínimo de esta sustancia. No obstante, México tiene una gran prevalencia de consumo de alcohol (Figura 1A), el 71% de las personas han consumido alcohol en algún momento de la vida, de éste el 80.1% eran hombres y el 62.6% mujeres. Y en los últimos años la prevalencia del consumo de alcohol en México entre los adolescentes de 12 a 17 años está aumentando (55.2%) (Lange et al., 2017; Villatoro-Velázquez, et al., 2017) (Figura 1B). Adicional a esto, nuestro país tiene una tasa de fertilidad mayor en mujeres jóvenes entre 12 y 19 años (77.0%), donde el 40% tienen relaciones sexuales sin métodos anticonceptivos (Villatoro-Velázquez, et al., 2017).

Figura 1. Consumo de alcohol en México por edad y sexo. Adultos de 18 a 65 años (A). Consumo en adolescentes de 12 a 17 años (B). Fuente: Encuesta Nacional de consumo de drogas, alcohol y tabaco (2016-2017).

Todo esto nos lleva pensar que, aunque no existen estadísticas de prevalencia reales del predominio del consumo de alcohol durante el embarazo en México, este país tenga una elevada prevalencia de problemas asociados con el consumo de esta sustancia durante este periodo. Por esta razón, el consumo de alcohol durante la vida y/o el embarazo es un problema importante y es crucial erradicarlo, a fin de evitar sus consecuencias biológicas y socioeconómicas adversas.

Los efectos

El consumo de alcohol durante el embarazo es un factor de riesgo que se ha asociado con: muerte fetal, aborto espontáneo, crecimiento intrauterino retardado (CIR), peso bajo al nacimiento y nacimiento prematuro (Henriksen et al., 2004). Además, el consumo de esta sustancia tóxica a lo largo del embarazo puede dar lugar a una gran variedad de afecciones de por vida conocidas como trastornos del espectro alcohólico fetal (TEAF), los cuales tienen numerosos defectos físicos, cognitivos y del comportamiento en recién nacidos y niños (Figura 2) (Chudley et al., 2005).

Figura 2. Efectos maternos y placentarios debido al uso de etanol durante el embarazo: alteraciones en el eje hipotalámico-pituitario-adrenal / gonadal / tiroideo.

El consumo de alcohol puede generar daño a diversos órganos como el corazón, el estómago, el cerebro, el hígado y el riñón, comprometiendo de esta forma la salud y la integridad de la madre y del feto a largo plazo. Es importante mencionar que existe una relación causal entre consumo del alcohol y una variedad de trastornos mentales y del comportamiento (Flak et al., 2014; Denny et al., 2017).

Concretamente, durante el embarazo uno de los órganos más afectados es la placenta, la cual actúa como barrera previniendo que agentes externos alteren el desarrollo y crecimiento del feto (Gude et al., 2004). Es un órgano crucial para el desarrollo del embarazo ya que secreta hormonas esenciales para el mismo y permite la comunicación madre-feto para el correcto intercambio de nutrientes y el desecho de sustancias (Guttmacher et al., 2014).

Diversos estudios en humanos y en modelos han observado que el consumo de alcohol durante este periodo aumenta el riesgo de desarrollar síndromes asociados a la placenta, como el desprendimiento de placenta, responsable de hasta un tercio de todas las muertes perinatales debido a la interrupción de la longitud de la gestación y el crecimiento fetal (Aliyu et al., 2011; Ohira et al., 2019).

Otro efecto del consumo de alcohol durante el embarazo es la Placenta previa, una condición que puede restringir el crecimiento fetal y que produce parto prematuro y mortalidad perinatal, así como hemorragia placentaria y muerte fetal temprana (Ohira et al., 2019). Esto es debido a que el etanol, por sus características físicas y químicas, entra en la circulación materna, se difunde a través de la placenta y se distribuye rápidamente en el compartimiento fetal, donde se acumula, provocando que el feto tenga niveles de alcohol similares a los observados en la madre. Como resultado de la presencia del alcohol en el compartimiento fetal y la capacidad mínima de la placenta para metabolizarlo se presenta una alteración en el transporte placentario de nutrientes, oxígeno y productos de desecho, lo que conlleva a vasoconstricción, hipoxia y una nutrición fetal inadecuada (Gundogan et al., 2015;  Martín-Estal et al., 2016).

Por todo lo anterior, el consumo de alcohol durante el embarazo es un problema de salud pública, debido a los altos costos para atender las enfermedades asociadas, la dependencia y la atención médica, por lo que es importante establecer políticas de prevención y educación en la población.

Las autoras

Fabiola Castorena Torres es Doctora en Ciencias en Toxicología. Es profesora investigadora de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud del Tec de Monterrey. Pertenece al Grupo de Investigación en Bioingeniería y Medicina Regenerativa. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt. fcastorena@tec.mx

Irene Martín del Estal es estudiante de quinto semestre del Programa de Doctorado en Ciencias Biomédicas de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud del Tec de Monterrey. Pertenece al Grupo de Investigación en Bioingeniería y Medicina Regenerativa. i.mdelestal@tec.mx

El proyecto

Este artículo forma parte de la tesis doctoral de Irene Martín del Estal. Dicha investigación ya tiene un review en proceso de aceptación sobre el tema.

Referencias

  • Aliyu, M.H., Wilson, R.E., Zoorob, R., Chakrabarty, S., Alio, A.P., Kirby, R.S., Salihu, H.M., 2008. Alcohol consumption during pregnancy and the risk of early stillbirth among singletons. Alcohol 42, 369–74. https://doi.org/10.1016/j.alcohol.2008.04.003
  • Chudley, A.E., Conry, J., Cook, J.L., Loock, C., Rosales, T., LeBlanc, N., Public Health Agency of Canada’s National Advisory Committee on Fetal Alcohol Spectrum Disorder, 2005. Fetal alcohol spectrum disorder: Canadian guidelines for diagnosis. CMAJ 172, S1–S21. https://doi.org/10.1503/cmaj.1040302
  • Denny, L., Coles, S., Blitz, R., 2017. Fetal Alcohol Syndrome and Fetal Alcohol Spectrum Disorders. Am. Fam. Physician 96, 515–522.
  • Flak, A.L., Su, S., Bertrand, J., Denny, C.H., Kesmodel, U.S., Cogswell, M.E., 2014. The Association of Mild, Moderate, and Binge Prenatal Alcohol Exposure and Child Neuropsychological Outcomes: A Meta-Analysis. Alcohol. Clin. Exp. Res. 38, 214–226. https://doi.org/10.1111/acer.12214
  • Gude, N.M., Roberts, C.T., Kalionis, B., King, R.G., 2004. Growth and function of the normal human placenta. Thromb. Res. 114, 397–407. https://doi.org/10.1016/j.thromres.2004.06.038
  • Gundogan, F., Gilligan, J., Qi, W., Chen, E., Naram, R., de la Monte, S.M., 2015. Dose effect of gestational ethanol exposure on placentation and fetal growth. Placenta 36, 523–30. https://doi.org/10.1016/j.placenta.2015.02.01
  • Guttmacher, A.E., Maddox, Y.T., Spong, C.Y., 2014. The Human Placenta Project: placental structure, development, and function in real time. Placenta 35, 303–4. https://doi.org/10.1016/j.placenta.2014.02.012
  • Henriksen, T.B., Hjollund, N.H., Jensen, T.K., Bonde, J.P., Andersson, A.-M., Kolstad, H., Ernst, E., Giwercman, A., Skakkebaek, N.E., Olsen, J., 2004. Alcohol consumption at the time of conception and spontaneous abortion. Am. J. Epidemiol. 160, 661–7. https://doi.org/10.1093/aje/kwh259
  • Martín-Estal, I., de la Garza, R.G., Castilla-Cortázar, I., 2016. Intrauterine Growth Retardation (IUGR) as a Novel Condition of Insulin-Like Growth Factor-1 (IGF-1) Deficiency. Rev. Physiol. Biochem. Pharmacol. 170, 1–35. https://doi.org/10.1007/112_2015_5001
  • Ohira, S., Motoki, N., Shibazaki, T., Misawa, Y., Inaba, Y., Kanai, M., Kurita, H., Shiozawa, T., Nakazawa, Y., Tsukahara, T., Nomiyama, T., Japan Environment & Children’s Study (JECS) Group, 2019. Alcohol Consumption During Pregnancy and Risk of Placental Abnormality: The Japan Environment and Children’s Study. Sci. Rep. 9, 10259. https://doi.org/10.1038/s41598-019-46760-1
  • Villatoro-Velázquez, JA; Resendiz Escobar, E; Mujica Salazar, A; Bretón-Cirett, M; Cañas-Martínez, V; Soto-Hernández, I; Fregoso-Ito, D; Fleiz-Bautista, C; Medina-Mora, ME; Gutiérrez-Reyes, J; Franco-Núñez, A; Romero-Martínez, M; Medoza-Alvarado, L., 2017. Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco. Inst. Nac. Psiquiatr. Ramón la Fuente Muñiz; Inst. Nac. Salud Pública, Com. Nac. contra las Adicciones, Secr. Salud 1, 190.
  • WHO, (2016-2018). Global status report on alcohol and health.

 

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